Cuéntame un cuento: Respira

25 Oct

VÍA auladeelena.com

Hoy os traigo un nuevo cuento dentro del Proyecto Cuéntame un cuento, un cuento que nos va a ayudar a introducir a los niños en el mundo de la meditación, haciéndoles tomar consciencia de su respiración: Respira.
– Mamá, ¡hoy no puedo dormir!
– ¿Por qué?
– No lo sé… Estoy nervioso y mi cabeza no para de pensar, de pensar y pensar…
– ¿Quieres que te enseñe a respirar?
– ¿R E S P I R A R? ¡Si yo ya sé respirar!
– ¿Pero te has parado alguna vez a ver cómo lo haces? Por dónde entra y sale el aire, si llenas más la barriga o el pecho, si lo haces poco a poco o con prisas…
 
Así comienza el cuento Respira, con este diálogo entre un niño y su madre, y a través de él, la autora nos enseña ejercicios de interiorización y respiración consciente. Los que seguís habitualmente el blog ya sabréis que en mi aula dedicamos unos minutos al día (al volver del patio) a la meditación. Este curso vuelvo a primero de primaria con alumnos nuevos, y me pareció que introducirles a esta técnica a través de este cuento podía ser una buena idea. Y no me arrepiento, porque lo cierto es que les ha gustado mucho 🙂
En primer lugar, les leí el cuento entero, mostrándoles las ilustraciones, y la segunda vez ya nos pusimos a practicar los diferentes ejercicios todos juntos. Así, casi sin darse cuenta y como si fuera un juego, se iniciaron en el mundo de la respiración consciente. Después, días posteriores, ya hemos estado trabajando con los audios de Tranquilos y atentos como una rana, aunque de vez en cuando seguíamos practicando los ejercicios de respiración que propone el libro. Al final, pienso que lo ideal es dotar a los niños de diferentes recursos para que, en el momento que lo precisen, puedan aplicarlos fácilmente.
¿Y por qué es importante respirar bien? La autora nos invita a contemplar a un bebé durmiendo: todo él respira, su barriga se mueve en cada inhalación y exhalación. Pero, con el paso de los años, vamos perdiendo esta respiración más abdominal y completa, el diafragma empieza a atrofiarse y pasamos a una respiración más superficial. Recuperar una respiración plena es un paso muy importante para volver a conectar con nuestro cuerpo, que nos lleva al aquí y al ahora (mindfulness). Si enseñamos a los niños cuando son pequeños, les estamos dando herramientas para que puedan vivir con más profundidad a partir del acto más sencillo y necesario que todos hacemos: respirar.
La respiración se relaciona directamente con nuestras emociones: cuando estamos nerviosos, la respiración es rápida y sonora; cuando estamos tranquilos, es pausada y armónica. Por tanto, si en momentos críticos sabemos controlar la respiración, podremos actuar con serenidad. Respirar profundamente nos ayudará a tranquilizarnos, a concentrarnos cuando tenemos mil ideas en la cabeza o a dormir cuando las preocupaciones nos asaltan.

En la parte final del libro encontramos una guía de lectura con todos los ejercicios explicados, cómo se realizan correctamente y cómo los movimientos concretos favorecen un tipo u otro de respiración (abdominal, torácica y clavivular). Algunos de estos ejercicios provienen del yoga, del taichí, del chikung o de la kinesiología. A mí, personalmente, me han encantado todos los ejercicios, y creo que a los niños les enganchan y les resultan divertidos. Sin embargo, me ha encantado el de “El viento que deshace las nubes”, porque además de respirar, es una herramienta fantástica para ayudar a los niños a “alejar” sus miedos o aquello que les inquieta. Y, por supuesto, me encanta la metáfora del tarro de la calma. Hace ya tiempo que tenía ganas de fabricar uno para tener en el aula, ¡y ahora ya no tengo excusa! Cuando me ponga a ello, os enseñaré cómo lo hago y cuál es el resultado. Y, cómo no, y lo más importante, si a mis alumnos les gusta y les resulta útil (es decir, si les calma :-).
Aquí tenéis el booktrailer del cuento. Precioso:
Para que disfrutéis de todo el cuento, aquí tenéis el videocuento que hemos realizado. En esta ocasión, como se trataba del diálogo entre un niño y su madre, sólo ha participado un alumno, Miguel Ángel. Yo he interpretado a la mamá. ¡Miguel Ángel, enhorabuena, lo has hecho fenomenal!
Y para terminar, os dejo un vídeo con algunos de los ejercicios del libro realizados por mis alumnos:  Elia, Marcos, Luca, Paula, Miguel Ángel, Pía, Teresa, Leo, Alexandra y Sofía. ¡Esperamos que os sirvan!
Y vosotros, ¿dedicáis unos minutos al día a respirar conscientemente?
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