CÓMO CONTROLAR TU IRA ANTE LOS DESAFÍOS DIARIOS DE LA CRIANZA

8 Oct

VÍA pequefelicidad.com

No existe niño difícil. Lo difícil es ser niño en este mundo de gente cansada, ocupada, sin paciencia y con prisa.

Algunas madres me han escrito preocupadas y culpabilizadas por no saber gestionar situaciones “difíciles” con sus hijos. Uno de los grandes problemas ante los desafíos diarios de la crianza es que perdemos los nervios con facilidad. Nuestra paciencia escasea y eso nos empuja a gritar, a decir cosas que no pensamos, hablar sin respeto a los niños…
La Dra. María Montessori dice en uno de sus libros (El niño) que uno de los grandes retos de un guía Montessori es, precisamente, aprender a controlar su ira.

¿A qué tipo de situaciones difíciles me refiero?

Actitudes aparentemente desafiantes del niño como por ejemplo:  El peque se suelta y se escapa corriendo, el niño tira un espejo, pinta en un mueble, grita y no para de moverse en un lugar tranquilo en el que se requiere silencio, nos habla mal en público, se pone fuera de sí en un momento delicado…
Estos son sólo algunos ejemplos de las innumerables situaciones que podrían darse cualquier día habitual en una familia. Me atrevería a decir que, incluso, son situaciones NORMALES.

¿Por qué se producen estas situaciones complicadas?

La mayoría de las veces se producen porque no estamos respetando (directa o indirectamente) las necesidades del niño. Es difícil compaginar las necesidades de un niño con nuestras propias necesidades. El mundo adulto tiene un mal llamado“necesititis”. Creemos que necesitamos una casa limpia, un coche lujoso, necesitamos un trabajo de prestigio, tener la nevera a tope, necesitamos ropa moderna, necesitamos estar en las RRSS…
El problema es que esta “necesititis” nos aleja de lo esencial. Nos cuesta dar prioridad a nuestros hijos por encima de nuestras ocupaciones y nuestras necesidades ficticias.
Nos cuesta adaptarnos a su ritmo más lento, nos cuesta entender su necesidad de movimiento, su necesidad de aprender y experimentar las cosas por sí mismo.
Estas situaciones difíciles son, en muchas ocasiones, la consecuencia, (directa o indirecta) de no respetar las necesidades naturales del niño.

Te propongo un reto que te demostrará mucho a tí mismo como padre/madre: 
Dedica un día completo a tu hijo. Por y para él: Esto conlleva apagar el móvil, hacer cosas juntos, centrar tu atención en él/ella, escucharle, responder a sus preguntas, y estar por y para él todo el día. Tu debes estar tranquilo, centrado en el niño/a, libre de otras ocupaciones y preocupaciones.
Si te centras en seguir al niño, verás como esas situaciones difíciles se minimizan. Esto no quiere decir que vayan a desaparecer pero sí se van a reducir en gran parte.
Ya, seguro que ahora estás pensando que es una utopía y que yo no voy a ir a hacer tus obligaciones diarias por tí. Efectivamente. Esto sólo es un reto para demostrarte a tí mismo que el problema no está en tu hijo/a, si no en nosotros mismos.
Hay rabietas inevitables por la falta de control de las propias emociones  y situaciones que se producen incluso por accidente

¿Podemos prevenir estas situaciones complicadas que se dan en la crianza de un niño?

La respuesta es sí y no. Podemos prevenir algunas situaciones difíciles, pero no todas ¿Por qué?
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