José María Toro

21 May

Lo que falta en la educación es el sentido profundo que permita formar buenas personas con capacidad para ser felices.

La experiencia de la felicidad será importante en la educación cuando la escuela no esté al servicio del sistema productivo o de la infraestructura económica sino al servicio de la Vida.

 

Antes que un buen fontanero o una buena abogada, la escuela debería formar a un buen ser humano. Y sin embargo, olvida lo importante para dedicarse a lo que considera más urgente, que es el hecho de cumplir un programa escolar. Pero la escuela no es la única sumida en este abandono de la educación; la familia y la sociedad en general tampoco parecen tener en cuenta las prioridades de formar buenas personas con capacidad para ser felices.

El fracaso escolar representa en realidad el suspenso de toda una sociedad perdida en sus valores.

¿Qué mensaje nos transmite el alto índice de fracaso escolar?

El fracaso escolar no debe banalizarse ni tampoco considerarse “fracaso de la escuela”. En la escuela, a través de pruebas de diagnóstico curriculares, se explicita una realidad de fracaso que tiene sus raíces más profundas en otros espacios (familiar, social) y en otros terrenos ( la historia y el ambiente de cada niño y su mundo afectivo y emocional más profundo). El fracaso en las actividades escolares no es sino la punta del iceberg, la manifestación más epidérmica y superficial de una quiebra en el alma del niño, de una rotura de su integridad, de un alejamiento de su centro y de una merma en todas sus posibilidades creativas y de aprendizaje.

Así que en realidad es una señal de alarma, de que hay algo más allá que no está funcionando bien.

Es toda una sociedad la que fracasa en los fracasos que la escuela simplemente refleja y de los que, no siempre, es su máxima responsable. Esto no debe apartar la mirada de aquellas cuestiones más específicamente escolares tales como los procesos de enseñanza y aprendizaje, las dinámicas organizativas y relacionales o los entresijos burocráticos y administrativos que, tal vez sin ser causa inmediata o directa de dicho fracaso, no lo contrarrestan e incluso son catalizadores o favorecedores del mismo.

La escuela tampoco facilita mucho las cosas, entonces, en este sinsentido que es a veces la educación.

A veces, los informes en los que se anuncia dicho fracaso escolar, siendo ciertos, no dejan de ser, al mismo tiempo, parciales e injustos. Plantear una misma prueba final de rendimiento a quienes partieron de situaciones muy diferentes y desiguales de partida no es justo. La escuela no siempre fracasa, muchas veces hace “lo que puede” y, en no pocas ocasiones, “más de lo que puede”, con alumnos que presentan situaciones personales muy adversas o que viven en medio de condiciones familiares o sociales muy negativas y que, habitualmente y como cabía esperar, puntúan bajo en las calificaciones de lengua o matemáticas.

A veces, la calificación en lengua o matemáticas no es precisamente lo que va a determinar el éxito en tu vida adulta.

Un número es incapaz de recoger la complejidad existencial de un ser humano. Por otra parte, un buen número de escuelas y de maestros y maestras están dedicando mucho tiempo y energía a calmar a los niños, a construirles límites de conducta que no viven en sus contextos familiares, a integrarles en un grupo y a generar pautas más saludables de vida y convivencia. Desgraciadamente no hay ningún informe PISA que mida la ternura, la empatía o la solidaridad de los alumnos.

¿Qué sobra?

Prisa. No sólo en el quehacer diario sino también en los diseños más amplios y globales. Hay prisa por dar la clase y terminarla, hay prisa en los alumnos por acabar lo más pronto posible y hay prisas de más largo alcance, como por ejemplo, la prisa por enseñar a leer y escribir. La escuela, como nosotros, es presa de la prisa. Y con la prisa, paradójicamente, no avanzamos nada. Los deficientes índices en lectura que, año tras año, reflejan los diversos informes, se traducen luego en un aumento de las horas de lectura en el currículum ordinario. Pero no se cuestionan los métodos de aprendizaje de la lectoescritura y, mucho menos, el momento y tiempo en el que se aborda.

¿Sería conveniente retrasar el aprendizaje de la lectura y escritura y dedicar los primeros años a jugar más, para desarrollar otras facetas del aprendizaje?

Llevo años planteando una medida que, estoy convencido, mejoraría la comprensión lectora, bajaría los índices de fracaso escolar y elevaría el entusiasmo lector en los niños: retrasar hasta los 7 años el aprendizaje más formal y sistemático de la lectura. Con las prisas siempre se quedan atrás los que partieron inicialmente en condiciones desfavorables y se pierde el disfrute de los aprendizajes que, como la cocina a fuego lento, tendrían que realizarse con gusto y a gusto. En la escuela no hay tiempo cuando sobra prisa. De hecho la cuestión es muy simple: tener todo el tiempo necesario es sólo cuestión “de…tener” el tiempo. “De-tener el tiempo” permite “tenerse uno” a sí mismo en todo aquello que hace o vive.

¿Qué más sobra?

En la escuela sobra también mucho papel. El papel oprime al profesorado con el yugo del exceso de burocracia. Una burocracia que no sirve, sino que más bien dificulta, la vida en el aula. Una burocracia que se ejerce más como mecanismo de control que como proceso formativo. Sospecho que la administración, queriendo amarrar y controlar “a los que menos trabajan” no está sino minando las energías y el entusiasmo de quienes, cada día, entregan lo mejor de sí mismos ante sus alumnos. El papel ahoga y asfixia también al alumnado a través de lo que denomino dinámica del fichismo y que no es sino una de las manifestaciones en las que se evidencia la prisión del libro de texto y la presión de los materiales escritos.

¿Quieres seguir leyendo este artículo ? Pincha AQUI

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: