La última entrada del diario «esto no es una escuela»: una escuela pública que aprende a fascinarse con los niños

27 Nov

Cuidar lo invisible a los ojos: Congrés-Indians

A través de Esto no es una escuela (Noviembre 23, 2014  /  Diana)

Nuestra sociedad y cultura, muchas veces inconscientemente, invade de forma constante el mundo de los niños: los miramos desde nuestros ojos de adultos, juzgándolos sin recordar los días en que nosotros también fuimos niños y niñas.

— Documento elaborado por el equipo docente

Hablar con los niños agachándonos y mirándoles a los ojos. Desde una mirada que cuida, sin afán de controlar. Dándoles espacio y tiempo. Acompañándoles desde la empatía con sus sentimientos. Desde la sinceridad y la complicidad. Sin juicios ni comparaciones, premios ni castigos. Y dejándoles explorar, descubrir por sí mismos, y también, sobre todo, jugar. Así hace esta escuela viva y activa que quiere contemplar el mundo a través de la mirada asombrada de un niño.


“Una escuela sin mesas ni sillas”: es lo que ansiaban Astrid y Desirée, dos maestras que acababan de ser madres, cuando tuvieron la oportunidad de crear un cole público desde cero en Barcelona. Y en enero de 2010 Congrés-Indians abrió sus puertas, con cincuenta niños de primer curso de infantil cuyas familias conocían y apoyaban incondicionalmente el revolucionario proyecto. Cuando conocemos a Astrid, la directora del centro, que ha sido madre por segunda vez hace sólo unos meses, nos damos cuenta de que fue el impulso de la maternidad –de una maternidad consciente y transformadora– lo que permitió que esta escuela se haya gestado y haya crecido como lo ha hecho, desde el deseo de una crianza y una educación basadas en el respeto y la confianza en el niño.

La búsqueda de estas maestras, como madres, desembocó en una nueva visión de la educación que les ha llevado a conocer iniciativas pedagógicas como Summerhill en Inglaterra, Reggio Emilia en Italia o las escuelas finlandesas. Congrés-Indians comparte con esas otras escuelas la confianza en las capacidades propias de cada niño y niña, y en su curiosidad innata. Saben que cuando permitimos aflorar la iniciativa de los niños, y les damos un entorno donde sienten seguridad sin sobreprotección, el aprendizaje surge desde esa motivación intrínseca que es la más valiosa.

El esfuerzo y la motivación hacia el aprendizaje surgen cuando la persona está emocionalmente equilibrada.

Si quieres seguir leyendo pincha en ESTO NO ES UNA ESCUELA

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