Regálale a tu hijo un mejor futuro leyéndole durante 15 minutos al día

21 Nov

VÍA huffingtonpost.es

Los científicos han desvelado que leer cuentos de manera regular a los niños les aporta muchos beneficios de cara al futuro.

Es viernes, son las siete de la tarde y mi hija Mila sostiene un libro entre las manos mientras me observa con mirada expectante. Es hora de leer un cuento de buenas noches. Para muchas familias esto se ha convertido en un ritual nocturno obligatorio antes de que se apaguen las luces. Nosotros no somos una excepción.

Sea el cuento que sea, a la mayoría de los niños les encantan los libros, ya que cada historia ofrece la oportunidad de embarcarse en un pequeño viaje a otro mundo. A cualquier niño de cualquier edad le encanta que se le lea un cuento.

Lo que muchos padres desconocen es que están haciéndoles un maravilloso regalo a sus hijos: los expertos han revelado que leer cuentos de manera regular a los niños les aporta muchos beneficios de cara al futuro.

Según Simone Ehmig, directora del Instituto de Investigación en Lectura y Medios de Alemania, los padres que invierten 15 minutos al día en la lectura están marcando una gran diferencia para sus hijos.

A continuación se enumeran seis sorprendentes efectos que tiene la lectura en el desarrollo de los niños:

1. Los niños desarrollan una mayor imaginación y les resulta más fácil concentrarse

“Un niño al que se le leen cuentos de manera regular tiene más fantasía e imaginación que otros niños”, apunta Alexandra Winzinger, psicoterapeuta infantil y juvenil de Múnich. Además, mientras se le lee, el niño tiene que escuchar y prestar atención, “lo cual desarrolla la capacidad de concentración”.

2. Aprenden antes a hablar y a leer

“Mediante la observación de la mímica y el tono de voz que emplean la madre o el padre, el niño aprende a deducir el significado de la palabra que está escuchando. De este modo se refuerzan la adquisición del lenguaje, las habilidades lingüísticas y la competencia lectora”, afirma la psicoterapeuta.

PEXELS

Aquellos niños a los que se les lee poco podrían presentar dificultades en el futuro a la hora de imaginarse cómo se combinan las letras o cómo se producen los sonidos con la lengua. Por consiguiente, también les resultará más complicado aprender a escribir que a otros niños.

3. Obtienen mejores resultados en el colegio

“Estos niños obtienen calificaciones notablemente superiores a aquellos a los que no se les ha leído”, asegura Ehmig, investigadora en el campo de la lectura. Y esto no solo se aplica a la asignatura de Lengua, sino que también se ha observado un mayor rendimiento en otras asignaturas como Matemáticas.

“Por lo tanto, la lectura es una manera maravillosa de reforzar las oportunidades de formación de un niño”, señala la experta.

4. Son más inteligentes

Los niños a los que se les lee a menudo no solo son más creativos y productivos, también son más inteligentes, según han revelado los estudios.

Un grupo de científicos de la Universidad de Nueva York descubrió en 2013 que la lectura interactiva, consistente en hacer preguntas al niño y proporcionar explicaciones durante la lectura, aumenta su coeficiente intelectual en una media de seis puntos. De acuerdo con las conclusiones de los investigadores, este efecto se hace especialmente notorio antes del cuarto año de vida.

Para explicar esta situación, los científicos aducen que los niños expuestos a la lectura tienen una mayor estimulación cognitiva que aquellos que no lo están.

Ehmig también resalta la importancia de la interacción durante la lectura y añade que “los audiolibros también son efectivos y son un buen complemento, pero no sustituyen a la lectura en voz alta”.

5. Son más empáticos

Además de fomentar las capacidades cognitivas, la lectura también promueve las capacidades emocionales. “Los niños tienen la oportunidad de ponerse en el lugar de los personajes de las distintas historias, con lo que adquieren la capacidad de empatizar, aumentando por tanto su inteligencia emocional”, comenta Winzinger.

Aimismo, de acuerdo con un estudio sobre lectura realizado en 2015 por el Instituto de Investigación en Lectura y Medios, los niños adquieren un mayor sentido de la justicia.

6. La lectura refuerza el vínculo con los padres

Este es un efecto muy importante que a menudo se deja de lado: pocas cosas ayudan a estrechar lazos entre padres e hijos como la lectura.

Padres e hijos comparten un tiempo muy valioso. El niño se sienta en el regazo del padre o la madre y su suave voz crea un ambiente agradable en el que pueden reírse juntos de las travesuras del personaje en cuestión, lo que genera un sentimiento de unión.

“También es importante que la lectura no se olvide y continúe cuando los niños ya estén en el colegio y aprendan a leer por sí mismos”, recomienda Simone Ehmig.

“Cuando los niños entran al colegio, los padres tienden a pensar que ya no deben leerles, porque esto podría perjudicar el proceso de aprendizaje de la lectura”, cuenta. Además, “a menudo a los niños les produce frustración que se les ponga delante un texto de un nivel inferior al que están acostumbrados”. Lo que deben hacer los padres para evitar esta situación es seguir leyendo cuentos a sus hijos cuando entren a la escuela, pero también practicar la lectura de textos sencillos, aconseja la experta.

En resumen, la lectura promueve el desarrollo de los niños a nivel cognitivo, emocional y social. Esos 15 minutos que los padres invierten al día en la lectura constituyen un regalo de inestimable valor para sus hijos.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Alemania y ha sido traducido del alemán por María Ginés Grao.

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Inteligencia emocional en el CEIP ALFARES

20 Nov

Un cociente emocional alto es tan importante o más que un cociente  intelectual elevado. Un desarrollo adecuado de las capacidades emocionales produce un aumento de la motivación, la curiosidad y las ganas de aprender, una amplitud de la agudeza y profundidad de la percepción e intuición.

Todo esto se conoce de sobra en el CEIP Alfares y por ello se trabajan las emociones con todos los cursos.

Si quieres saber qué y cómo lo están trabajando tus hij@s en el Rincón Saludable del Blog del CEIP Alfares podrás encontrar el material en el que se están  apoyando. Puede ser de gran utilidad y podéis  seguir dándole vueltas en casa con vuestr@s niñ@s, de esta forma se refuerza lo aprendido y se disfruta de sus comentarios, impresiones y sensaciones.

No dejéis pasar la oportunidad de conocer las emociones de  vuest@s niñ@s y conviértete en su entrenad@r personal. Creceréis en inteligencia emocional como familia y probablemente ell@s tendran mucho que enseñaros.

Os dejo un vídeo sobre la inteligencia emocional, disfrutadlo:

FOTOS DE LA SIEMBRA DE OTOÑO EN EL HUERTO DEL PARQUE DE LA VEGA

19 Nov

El pasado Domingo se realizó la segunda actividad en la parcela que el AMPA tiene en el Huerto de la Vega de Triana.

Los mas pequeños ayudaron y disfrutaron de un domingo soleado en el que se aprovechó para comenzar a diseñar el Huerto de otoño sembrando   guisantes, zanahoria, lechuga, puerro, rabanitos, rúcula  y ajo. También tendremos aromáticas como el azafrán,  perejil y camomila.

Os dejamos unas fotos de la actividad y como siempre gracias a las organizadoras.

 

Reducir el consumo de ultraprocesados, clave para prevenir la obesidad infantil

11 Nov

VÍA consalud.es

La prevalencia estimada de obesidad en España se encuentra alrededor del 22%, siendo algo mayor en varones que en mujeres y más prevalente en las regiones del sur y en Canarias, pero en los niños, la obesidad alcanza al 18% de la población infantil.

Según los últimos estudios, la prevalencia estimada de obesidad en España se encuentra alrededor del 22%, siendo algo mayor en varones que en mujeres y más prevalente en las regiones del sur y en Canarias. Pero, más preocupantes son aún las cifras en niños, donde la obesidad alcanza al 18% de la población infantil.

Por eso, “el principal reto al que nos enfrentamos es la prevención de la obesidad, especialmente entre la población infantil, puesto que el concepto de alimentación y estilo de vida saludables están muy distorsionados entre la población general. Consumimos un exceso de productos ultraprocesados y alimentos malsanos, que están presentes a diario en nuestra alimentación, tomamos raciones muy grandes y hacemos poco ejercicio. Y esto es lo que estamos transmitiendo como normalidad a nuestros hijos”Así lo explica la doctora Marta Bueno, especialista en Endocrinología y Nutrición y responsable de la Unidad de Obesidad del Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida, durante el 59 Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, celebrado estos días en Barcelona.

Precisamente, la obesidad ha sido uno de los temas tratados en este evento, con una conferencia titulada “Cuando la obesidad se nos sube a la cabeza”, en la que se ha ahondado sobre los mecanismos que regulan el apetito a nivel del sistema nervioso central y que pueden ser clave en el tratamiento de esta patología.

Según esta experta, la obesidad es una enfermedad multifactorial, que depende tanto de aspectos relacionados con el propio individuo, como la genética, los hábitos alimentarios, el sedentarismo, los hábitos de sueño, etc.; como de aspectos relacionados con la sociedad, como la amplia disponibilidad de productos densamente calóricos y de bajo valor nutricional, el creciente tamaño de las raciones, o la posibilidad de hacer las actividades diarias cada vez con menos esfuerzo físico (medios de transporte, electrodomésticos, etc.).

“La genética influye, pero probablemente menos de lo que se cree a nivel popular. Lo que sucede es que la familia que comparte genes también comparte comidas y hábitos que probablemente tienen mucha mayor influencia sobre el peso que los genes en sí”, asegura. Asimismo, esta experta explica que: “el cuerpo humano está diseñado para ahorrar energía y mantener las reservas energéticas, de modo que cuando se pierde peso se activan una serie de mecanismos para revertir la situación. Esto hace que la pérdida de peso se estanque y favorece también la reganancia ponderal o de peso”.

La genética influye, pero probablemente menos de lo que se cree a nivel popular

La acumulación excesiva de grasa en el tejido adiposo visceral (el que rodea las vísceras en el abdomen) favorece la aparición de patologías asociadas a la obesidad, como la hipertensión arterial, la dislipidemia, la enfermedad cardiovascular, la artrosis y en especial la diabetes mellitus tipo 2. No obstante, también se asocia con otras patologías cuya relación con la obesidad es menos conocida a nivel de la población general, como el cáncer o la infertilidad. “Las consecuencias no son solo físicas, puesto que las personas con obesidad sufren también situaciones de discriminación a nivel social”.

En relación con los pacientes que sufren obesidad y diabetes tipo 2, la doctora Belén Peral, investigador científico del Cisc, en el Instituto de Investigaciones Biomédicas, Alberto Sols (Csic-Uam) de Madrid, afirma que un aspecto a tener en cuenta en el abordaje de estos pacientes es “la necesidad de diseñar terapias adaptadas al género para conseguir mejores resultados en el tratamiento de la diabetes tipo 2″. Según estos estudios, publicados recientemente, las mujeres obesas, comparadas con los hombres obesos, muestran un empeoramiento del fenotipo obeso una vez que aparece la diabetes tipo 2.

Siembra de otoño este domingo

9 Nov

19 consejos de Maria Montessori que querrás poner en práctica con tus hijos

9 Nov

VÍA mamanatural

Maria Montessori, la primera mujer italiana en graduarse como doctora, implementó increíbles avances humanistas en áreas como la pedagogía, medicina, filosofía, antropología y psicología.

Gracias a la renovación de sus métodos pedagógicos, la crianza priorizó la expresión del infante: desde cómo se siente hasta la mejor manera de enseñarle a partir de sus emociones y su desenvolvimiento con el medio ambiente. Fue así que esta mujer llena de sabiduría resumió sus métodos pedagógicos en trece sencillos “mandamientos”, a fin de mejorar la relación entre padres e hijos y fomentar en ellos una personalidad armoniosa. Te los compartimos: 

Los niños aprenden de lo que los rodea.

  1. Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar
  2. Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar.
  3. Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  4. Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.
  5. Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.
  6. Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  7. Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa.
  8. Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  9. Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente
  10. Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo.
  11. Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  12. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está.
  13. Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo.
  14. Escucha siempre a tu hijo y respondele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario.
  15. Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante.
  16. Está dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero tambien está dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba.
  17. Ayuda al niño a asimiliar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  18. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en ti.

¿Llora por todo? ayúdalo a superar el momento de frustración

7 Nov

VÍA mamanatural.tv

Cuando nuestros hijos son pequeños el llanto es el primer recurso para comunicar emociones, sensaciones, estados de ánimo… y ante las dificultades viene la frustración y con ella la reacción de llorar.

Los seres humanos nacemos con infinitas capacidades y facultades y una que siempre nos será de gran utilidad es la de superación y la resiliencia. Cuando nuestros hijos son pequeños el llanto es el primer recurso para comunicar emociones, sensaciones, estados de ánimo… y ante las dificultades viene la frustración y con ella la reacción de llorar. Siempre he pensado que el decir que un niño “llora mucho” o “llora poco” es directamente proporcional a la tolerancia del adulto que lo escucha, y así es como se etiqueta al niño de ser llorón.

pero la verdad es que como padres podemos identificar cuando el llanto de nuestro hijo podría ser consecuencia de no saber nombrar o manejar sus emociones y es importante por ello ser su guía para 1) validar sus emociones y ponerles nombre, de manera que el llanto ceda cuando no es necesario y 2) ayudarlo a superar la frustración.

¿Cómo saber si llora por todo?

Las situaciones cotidianas nos van dando la medida para identificar el nivel de llanto de un niño: cuando la única respuesta inmediata entre las opciones disponibles es el llanto. El niño o la niña que lloran por todo solo lloran, es decir; no intentan negociar la situación, o cambiar el juego, o pedir ayuda, solo lloran ante cualquier situación. Conforme van creciendo, cada vez llorarán con más intensidad y por lo común aumentan la frecuencia.

Aquí es donde la respuesta de los padres juega un importante papel pues es la que va moldeando la conducta que sigue al llanto inmediato: si la madre o el padre reaccionan ante el llanto de frustración absoluta por situaciones que el niño o la niña podrían resolver y corre a consolar o a resolver la situación de tal manera que lo rescata… lo normal es que el niño continue con el patrón de llanto porque “le funciona” (sin que exista manipulación de por medio), simplemente lo hará porque consigue resolver el problema. Y entonces, el niño no logra aprender a resolver la dificultad y volverá a llorar de manera inmediata ante la siguiente frustración.

Es importante que los padres pensemos que es lo que puede aprender nuestro hijo frente a cada dificultad…

Por qué llora por todo

A los niños hay que apoyarlos validando emociones pero no resolviendo por ellos lo que ya tienen capacidad de resolver por su cuenta. A los niños podemos enseñarlos a hacer mucho por ellos mismos, aprenden imitando, y se ponen muy contentos cuando consiguen hacer las cosas por sí mismos. La constante superación de pequeñas dificultades es el inicio del camino hacia la autonomía.

Para que los niños logren la autonomía han de tener la posibilidad de practicar muchas veces, hasta que les salga bien. Ningún niño se pone los calcetines a la primera.

La autonomía es un logro que exige tiempo, paciencia y dedicación por parte de los padres. Animándoles a hacer las cosas por sí mismos, con mucha insistencia, los niños suelen dejar de pedir que se las hagan y al verse más capaces de hacerlo solitos dejan de llorar tan a menudo.

Ser autónomo les hace sentirse más fuertes y capaces, la autoestima crece y difícilmente entrarán ganas de llorar por todo. Y a veces, es verdad que o van a lograr hacer ciertas cosas bien a la primera, pero recordemos: están aprendiendo y aún cuando no lo logren perfecto o no lo logren del todo, cada intento es un paso hacia su autonomía.

La sobreprotección puede imposibilitar al niño de creer en sí mismo, puede agrandar sus miedos a hacer, a ejecutar por él mismo, es importante que el niño o la niña “hagan” para que conozcan su fuerza, sus límites, su coordinación, para que sientan el logro como propio. Que en el día a día enfrenten leves riesgos y que hagan lo necesario para sortearlos. Para ayudarle debemos transmitirle una confianza ciega en sus capacidades, ya que para un niño es vital la mirada, la voz y la actitud de sus padres ante los retos que deben afrontar. Los niños son muy sensibles a lo que sus padres piensan de ellos, se dan cuenta la actitud de lo que realmente piensan.

Para lograr esto es muy útil contarles cuentos con personajes que tengan características parecidas a las suyas. Personajes que también sean llorones y que les pasen cosas bonitas para que ellos se puedan identificar y ver que tienen oportunidades.

Estos cuentos han de ser creíbles, es decir, a veces las cosas no salen bien, pero otras sí. Dejar muy claro que hay que practicar para conseguir algo, pero que es posible hacerlo.

Fuente: Rosa Mª Palacios. Pedagoga Método Lenoarmi

Cómo criar a un hijo feminista

5 Nov

VÍA nytimes.com

Hoy en día es más probable que le digamos a nuestras hijas que pueden ser lo que quieran: astronautas y mamás, toscas o muy delicadas, pero no hacemos lo mismo con nuestros hijos.

Aunque les hemos dado a las niñas más opciones de roles para elegir, según los sociólogos el mundo de los niños sigue siendo muy limitado. Se les desalienta cuando tienen intereses considerados femeninos. Se les dice que sean rudos a toda costa, o bien que reduzcan su llamada “energía de niño”.

Si queremos crear una sociedad equitativa, una en la que todos puedan progresar, también debemos darles más opciones a los niños. Como señala Gloria Steinem: “Estoy contenta de que hayamos comenzado a criar a nuestras hijas más como a nuestros hijos, pero no funcionará hasta que criemos a nuestros hijos más como a nuestras hijas”.

Eso se debe a que los papeles para las mujeres no pueden expandirse si no lo hacen también los de los hombres. Sin embargo, no se trata solo de las mujeres. Los hombres se están quedando rezagados en la escuela y el trabajo porque no estamos criando niños para que tengan éxito en la nueva economía rosa. Las habilidades como la cooperación, la empatía y la diligencia —que a menudo se consideran femeninas— cada vez se valoran más en las escuelas y los trabajos de hoy, y los empleos que requieren estas habilidades son los que están creciendo con mayor rapidez.

Pero ¿cómo podemos criar hijos feministas?

Le pedí a neurocientíficos, economistas, psicólogos y otros especialistas que respondieran a esta pregunta, basados en las investigaciones y datos más recientes sobre género a nuestra disposición. Definí feminista de manera simple, como alguien que cree en la igualdad total entre hombres y mujeres. Sus consejos tienen aplicaciones amplias: están dirigidos a cualquiera que quiera criar niños amables, seguros y libres para perseguir sus sueños.

 CreditAgnes Lee

Déjalo llorar

Los niños y las niñas lloran con la misma frecuencia cuando son bebés y niños pequeños, según muestran las investigaciones.

Sin embargo, alrededor de los cinco años, los niños reciben el mensaje de que el enojo es aceptable pero que no se espera que muestren otros sentimientos, como la vulnerabilidad, dice Tony Porter, cofundador de A Call to Men, un grupo de activismo y educación.

“A nuestras hijas se les permite ser humanas, pero a nuestros hijos se les enseña a comportarse como robots”, comentó. “Enséñale que tiene una variedad completa de emociones, que puede detenerse y decir: ‘No estoy enojado; tengo miedo’, o ‘Me siento lastimado emocionalmente’, o ‘Necesito ayuda’”.

 Proporciónale modelos a seguir

Los niños son particularmente receptivos cuando pasan tiempo con modelos a seguir, incluso más que las niñas, de acuerdo con lo que muestran las investigaciones.

Cada vez hay más pruebas de que los niños criados en hogares sin figura paterna tienen un peor desempeño en términos de conductaestudios e ingresos. De acuerdo con los economistas David Autor y Melanie Wasserman, una razón para ello es que no han visto a hombres que asuman las responsabilidades de la vida. “Haz que haya hombres buenos donde esté tu hijo”, dice Porter.

Pero también bríndales modelos femeninos a seguir. Habla sobre los logros de mujeres que conoces y de mujeres famosas en los deportes, la política o los medios de comunicación. Los hijos de madres solteras por lo general respetan mucho sus logros, dice Tim King, fundador de las Urban Prep Academies para chicos afroestadounidenses de bajos recursos. Los invita a ver a otras mujeres de la misma manera.

Déjalo ser él mismo

Aun cuando los roles de género en los adultos se han mezclado, los productos para niños se han dividido más que hace 50 años, según estudios: las princesas color rosa y camiones azules ya no solo están en el pasillo de los juguetes sino también en las tasas y los cepillos de dientes. No sorprende que los intereses de los niños acaben por alinearse a eso.

Los especialistas en neurociencia dicen que los niños no nacen con esas preferencias. Hasta mediados del siglo XX, el rosa era el color para los niños y el azul para las niñas. En los estudios no se ha demostrado que los bebés tengan marcadas preferencias por determinados juguetes. La diferencia, de acuerdo con los investigadores, surge al mismo tiempo en que los niños toman conciencia de su género, alrededor de los dos o tres años, y en ese momento las expectativas sociales pueden invalidar los intereses innatos. Los estudios longitudinales muestran que la división de juguetes tiene efectos a largo plazo en las brechas de género en términos académicos, así como en el desarrollo de habilidades espaciales y sociales, según Campbell Leaper, jefe del Departamento de Psicología de la Universidad de California en Santa Cruz.

Para que los niños desarrollen todo su potencial, deben seguir sus intereses, ya sean tradicionales o no. Déjalos. La idea es no asumir que todos los niños quieren las mismas cosas y, en cambio, asegurarse de que no estén limitados.

Ofréceles actividades como jugar con bloques o masa y anima a tus hijos a intentar actividades como probarse ropa o asistir a clases de arte, incluso si no las buscan por ellos mismos, dicen los sociólogos. Denuncia los estereotipos (“Qué mal que en la caja de ese juguete solo haya fotos de niñas, porque yo sé que a los niños también les gusta jugar con casitas de muñecas”).

Enséñale a hacerse cargo de sí mismo

“Algunas madres crían a sus hijas pero adoran a sus hijos”, dice Jawanza Kunjufu, escritor y conferencista sobre cómo educar a los niños negros. Hacen que sus hijas estudien, hagan tareas del hogar y vayan a la iglesia, dice, pero no es igual con sus hijos.

La diferencia se refleja en los datos: las chicas estadounidenses de entre 10 y 17 años pasan dos horas más a la semana en quehaceres que los chicos, y es 15 por ciento más probable que se les pague a los varones por hacerlos, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Michigan.

“Enseñemos a nuestros hijos a cocinar, limpiar y cuidarse: a ser igual de competentes en la casa que como esperamos que lo sean nuestras hijas en una oficina”, dice Anne-Marie Slaughter, presidenta de New America, una organización de investigación y estrategia.

Enséñale a cuidar a otros

 Las mujeres todavía son quienes cuidan más a otros —los niños y los ancianos— y se encargan de las tareas de la casa, aunque ambos padres trabajen de tiempo completo, según demuestran los datos. Los empleos de cuidador son los que están creciendo más rápido, así que hay que enseñar a los niños a cuidar de otros.

Háblales de cómo los hombres pueden equilibrar el trabajo y la familia, y cómo se espera que no solo las hijas, sino también los hijos, cuiden a sus padres y otros familiares cuando sean ancianos, dice Slaughter.

Pídele ayuda a tu hijo para hacerle sopa a un amigo enfermo o para visitar a un pariente hospitalizado. Hazlo responsable de cuidar a las mascotas y hermanos menores. Anímalo a cuidar niños, a ser entrenador o tutor. Hay un programa que lleva bebés a salones de primaria y se ha descubierto que eso aumenta la empatía y disminuye las agresiones.

Comparte el trabajo

Cuando sea posible, oponte a los roles de género en los quehaceres domésticos y el cuidado de los niños entre papá y mamá. Los actos dicen más que mil palabras, afirma Dan Clawson, sociólogo de la Universidad de Massachusetts en Amherst: “Si la mamá cocina y limpia la casa, y el papá corta el césped y sale de la casa a menudo, eso se aprende”.

También compartan el ganarse el pan. Un estudio muestra que es más probable que los hombres criados por mujeres que trabajaron por lo menos un año cuando sus hijos eran adolescentes se casen con mujeres que trabajaban. Otro encontró que los hijos de mujeres que trabajan durante cualquier periodo de tiempo antes de que ellos cumplan 14 años pasan más tiempo haciendo tareas del hogar y cuidando a los hijos cuando son adultos. “Los hombres criados por mujeres empleadas son significativamente más igualitarios en sus actitudes respecto del género”, dice Kathleen McGinn, profesora de la Escuela de Negocios de Harvard.

Aliéntalo a que tenga amigas

Una investigación de la Universidad Estatal de Arizona encontró que hacia el final del preescolar los niños comienzan a separarse según su género, y esto refuerza los estereotipos. Sin embargo, los niños a quienes se alienta a jugar con amigos del sexo opuesto aprenden a comunicarse y solucionar problemas de mejor manera.

“Cuanto más obvio es que el género se usa para categorizar a grupos o actividades, más probable es que se refuercen los sesgos y estereotipos de género”, afirma Richard Fabes, director de la Facultad Sanford de esa universidad de Arizona, donde se investiga sobre el género y la educación.

Organiza fiestas de cumpleaños y equipos de deportes mixtos cuando los niños son pequeños, para que no crean que es aceptable excluir a un grupo con base en el género, dice Christia Brown, una psicóloga del desarrollo de la Universidad de Kentucky.

Asimismo, intenta evitar las diferencias verbales: un estudio halló que cuando los maestros de preescolar decían “niños y niñas” en lugar de “niños”, los alumnos tenían más creencias estereotípicas sobre los roles de las mujeres y los hombres, y pasaban menos tiempo jugando unos con otras.

También es menos probable que los niños con amigas consideren a las mujeres como solo conquistas sexuales, señaló Porter.

Enséñales que ‘No es no’

Otras formas de enseñar respeto y mutuo acuerdo: pide a los niños que pregunten antes de tocar el cuerpo de otro desde que estén en el jardín de niños. También enséñales el poder de la palabra no: deja de hacerles cosquillas o jugar luchitas cuando la pronuncien.

Ofrece un modelo de resolución de problemas en casa. La exposición de los niños al divorcio o el abuso se ha asociado con una deficiente resolución de conflictos en relaciones románticas futuras, señaló W. Bradford Wilcox, sociólogo y director del National Marriage Project, de la Universidad de Virginia.

Pronúnciate cuando alguien sea intolerante

Di algo cuando veas burlas o acoso, y practica juegos de roles con tus niños para que puedan intervenir si los presencian, dijo Brown.

También señala cuando se estén comportando de manera inapropiada. “Son niños” no es una excusa para una mala conducta. Espera más de ellos. “Pon atención en reorientar una conducta que sea denigrante, intolerante, irrespetuosa o grosera”, recomienda King.

Nunca uses la palabra ‘Niña’ como insulto

No digas, ni dejes que tu hijo diga, que alguien lanza la pelota o corre como niña, ni uses “mariquita” o alguno de sus sinónimos más ofensivos. Lo mismo vale para las bromas sexistas.

 Ten cuidado con usos de la lengua más sutiles. La investigación de Emily Kane, socióloga del Bates College, muestra que los padres inculcan los roles de género tradicionales en los hijos principalmente porque temen que se conviertan en objetos de burla de otro modo.

“Todos podemos ayudar evitando los juicios, así como los pequeños y ordinarios prejuicios sobre lo que un niño disfrutará o hará bien con base en su género”, señaló. Los niños de quienes se burlan pueden decir: “No es cierto, cualquiera puede jugar con collares”, o “No soy niña, pero ¿crees que realmente son peores que los niños?”, dijo Lise Eliot, especialista en Neurociencias de la Universidad Rosalind Franklin.

Léele mucho, en especial historias sobre mujeres y niñas

Quizá hayas escuchado que los niños son muy buenos en ciencias y matemáticas, y las niñas en lenguaje y lectura: los estereotipos pueden convertirse en realidad.

Las mamás hablan más con sus hijas que con sus hijos, de acuerdo con un análisis hecho por Leaper a partir de varios estudios. Combate el estereotipo hablándoles a los niños, leyéndoles y animándolos a leer.

Lean sobre una gran variedad de personas e historias que rompan el molde, no solo las que tratan de niños que salvan al mundo y niñas que necesitan ser salvadas. Cuando un libro o una noticia siga ese molde, habla al respecto: ¿Por qué la mamá de este cuento siempre trae abrigo y casi nunca sale de la casa? ¿Por qué esta fotografía de las noticias solo muestra a hombres blancos?

“Eso debería comenzar a los tres años, cuando realmente pescan los estereotipos y se dan cuenta de ellos”, dijo Brown. “Si no los ayudas a etiquetarlos como estereotipos, asumen que así son las cosas”.

Celebra el que sea niño

Criar a un niño de esta forma no se trata solo de decirle qué no debe hacer ni de borrar por completo las diferencias de género. Por ejemplo, todos los mamíferos machos participan en juegos bruscos, indicó Eliot.

Así que jueguen a las luchitas, hagan bromas, vean deportes, trepen árboles, hagan fogatas.

Enséñale a los niños a mostrar fuerza: la fortaleza de reconocer sus emociones. Enséñales a ser proveedores para su familia: brindándole cuidados. Enséñales a ser rudos: lo suficiente para oponerse a la intolerancia. Hazlos sentir seguros: para que persigan cualquier cosa que los apasione.

10 errores educativos que probablemente estés cometiendo

3 Nov
VÍA serpadres

“Los alumnos que no compiten tienen una mejor salud mental”

3 Nov

VÍA elpais.com

El pionero del aprendizaje cooperativo David Johnson aclara por qué todas las escuelas deberían implantar ese modelo

En los años 60 David Johnson (Indiana, 1940) y su hermano Roger comenzaron una cruzada contra el aprendizaje competitivo e individualista que imperaba en las escuelas de Estados Unidos. Su objetivo era dar la vuelta a la creencia de que solo los más aptos sobreviven y demostrar que el aprendizaje cooperativo era la clave para encajar en la sociedad, encontrar un empleo en el futuro y saber sobreponerse a la ansiedad. Fundaron el Centro de Aprendizaje Cooperativo de la Universidad de Minnesota y desde entonces han publicado más de 100 investigaciones y han formado a más de un millón de profesores de diferentes partes del mundo. Hoy tienen centros formativos en Shanghái, Japón, Noruega o España, donde se enseña una metodología desarrollada por ellos y construida sobre cinco pilares. El pionero del aprendizaje cooperativo David Johnson.El pionero del aprendizaje cooperativo David Johnson.

Considerados los padres del aprendizaje cooperativo, los hermanos Johnson fueron los primeros en recopilar y contrastar más de 550 estudios publicados sobre el tema desde 1898 para elaborar después sus propias investigaciones, un trabajo por el que han recibido más de una decena de premios, entre ellos el Brock International Prize for Education en 2007, concedido por la Universidad de Oklahoma.

David Johson, profesor de Psicología Educacional en la Universidad de Minnesota, contestó a las preguntas de este diario en el I Congreso de Innovación Educativa celebrado hace dos semanas en Zaragoza y organizado por el Gobierno de Aragón, un foro de dos días al que acudieron 1.400 profesores para intercambiar experiencias sobre las últimas metodologías en el aula.

Pregunta. ¿Qué es el aprendizaje cooperativo y por qué se debería usar en las escuelas?

Respuesta. Mucha gente tiene una idea equivocada. Juntar a personas en la misma habitación, sentarlas en círculo y decirles que son un grupo no quiere decir que vayan a cooperar de forma efectiva. Es necesario que se den cinco elementos esenciales que son los que integran nuestra metodología. El más importante es la interdependencia positiva, que implica que todos los integrantes del grupo perciban que el éxito individual no se dará si no triunfan todos. Si uno falla, todos pierden. La clave es entender que los esfuerzos individuales no serán en beneficio propio, sino del grupo. Este método de trabajo consigue que las personas se preocupen por el éxito de los demás, un elemento básico para la convivencia. Si las escuelas promueven la cultura de ser el número uno, a la vez están animando a esos mismos alumnos a desalentar y obstruir los esfuerzos de los otros. En las competiciones solo ganan unos pocos.

P. Sus estudios han demostrado que la competitividad entre alumnos no mejora los resultados académicos. ¿Por qué sigue instalado ese sistema en las escuelas?

R. A mediados de los sesenta cuando Roger y yo comenzamos a interesarnos por el tema, la competitividad y el individualismo dominaban los sistemas de enseñanza en primaria, secundaria y en la Universidad. Era el llamado darwinismo social, que consiste en aplicar la teoría de la evolución de Darwin al campo educativo: los estudiantes tienen que aprender a sobrevivir en un mundo en el que unos se comen a otros y solo los más aptos sobreviven. En ese momento, el aprendizaje cooperativo era relativamente desconocido e ignorado por los educadores. Afortunadamente, hoy es una de las metodologías escogidas en todos los niveles educativos. Es muy raro encontrar a un profesor que no conozca este tipo de aprendizaje.

P. ¿Cuál es el principal problema que se da en las aulas?

R. Se ignora completamente la interacción entre los estudiantes. Los programas de formación del profesorado destinan la mayor parte del tiempo a enseñar a los docentes a lidiar con los alumnos y les muestran cómo deben reaccionar a los materiales de clase. Sin embargo, la interacción entre los alumnos es esencial y dice mucho de cómo aprenderán o de cuánta autoestima serán capaces de adquirir. No tiene sentido que los estudiantes compitan entre ellos para ver quién saca un sobresaliente y se sitúa por encima de los demás. Ese modelo ha caducado y hasta las empresas tecnológicas como IBM contratan a los que saben trabajar en grupo. A principios de los 2000 una investigación de una consultora señaló que el principal motivo por el que los estadounidenses dejan su trabajo es la falta de habilidades sociales de su jefe. El individualismo ya no vale.

P. ¿Por qué se les considera los padres del aprendizaje cooperativo? ¿Qué han aportado que no hicieran las investigaciones previas?

R. Se nos puede considerar los pioneros del aprendizaje cooperativo de la edad moderna, pero antes de nosotros hubo decenas de autores. El filósofo romano Séneca abogaba por este tipo de aprendizaje con afirmaciones como Qui docet discet, que quiere decir que el que enseña aprende dos veces. En el movimiento por la escuela pública de los Estados Unidos de comienzos del siglo XIX también hubo una fuerte defensa de esta corriente. No es algo nuevo. El hecho de enfrentarse a puntos de vista opuestos genera incertidumbre y conduce a la persona a buscar más información  para conseguir una conclusión más refinada y razonada. Además, nuestros estudios demuestran que el alumno debe reestructurar la información para retenerla en la memoria y una forma de lograrlo es explicar algo en voz alta a un tercero.

P. De sus estudios se desprende que el aprendizaje cooperativo exige más esfuerzo y pese a ello resulta más atractivo para los estudiantes.

R. Los beneficios se pueden dividir en tres grandes grupos: un mayor esfuerzo para el logro, una mejora de las relaciones interpersonales y también de la salud psicológica. El cooperativo es más complejo que el individualista porque el alumno tiene que conectar al mismo tiempo con la tarea que debe realizar y con el grupo. Los miembros del equipo tienen que aprender a liderar, a decantarse por un punto de vista, a comunicar o a manejar los conflictos. Nuestras investigaciones demuestran que trabajan más duro cuando lo hacen en grupo que en solitario. Aumenta la retención de información, tienen mayor capacidad para desarrollar argumentos, mayor motivación para seguir aprendiendo después de clase y mejores estrategias para la resolución de problemas.

P. Parece que los estudiantes que cooperan saben manejar mejor su carácter y tienen mayor resistencia a la ansiedad. ¿Por qué?

R. Cada vez que dos estudiantes trabajan juntos, la relación cambia: se entienden mejor, se aceptan y se apoyan mutuamente tanto en lo académico como en lo personal. Cuando no compiten, mejora su salud mental; ganan autoestima y mejora su habilidad para lidiar con el estrés. El grado de vinculación emocional entre los estudiantes tiene un profundo efecto en su comportamiento en el aula. Cuanto más positiva es esa relación, menores son las tasas de absentismo y de abandono. El sentimiento de responsabilidad sobre el grupo incentiva las ganas de emprender proyectos de mayor dificultad y mejora la motivación y la persistencia para alcanzar una meta conjunta. El grupo se siente unido frente a ataques externos o críticas y crece el compromiso por el crecimiento personal y académico del resto de miembros del equipo. Los niños que requieren tratamiento psicológico suelen tener menos amigos y sus amistades son menos estables a largo plazo. La esencia de la salud psicológica es la habilidad de construir, mantener y modificar las relaciones con los demás para conseguir determinados objetivos. Los que no son capaces de gestionarlo suelen presentar mayores niveles de ansiedad, depresión, frustración y sentimientos de soledad. Son menos productivos y más inefectivos en combatir la adversidad.

 

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