3 ideas para motivar a aprender – Inevery Crea

28 Abr

VÍA ineverycrea.net

Diversos estudios en Estados Unidos y Europa muestran que los estudiantes asiáticos son más sobresalientes que compañeros de otras culturas con el mismo cociente intelectual y programas académicos semejantes.

La perseverancia, que depende de factores emocionales, y el esfuerzo son los dos factores que destacan en estos estudiantes que dedican un 40% más de su tiempo en deberes y estudiar que el resto de los estudiantes.

Otras cualidades como la paciencia, la cultura del esfuerzo, el compromiso, la claridad de objetivos, etc. son características propias de la cultura asiática que hace que países como Singapur, Corea del Sur, China, Hong Kong y Japón cuenten con los mejores alumnos de primaria y secundaria en matemáticas.

Estas cualidades forman parte de lo que se llama motivación. La motivación es un proceso psicológico que incita a las personas a actuar de una determinada manera.

La motivación es la fuerza interna que nos lleva a madrugar para correr un domingo, estudiar un posgrado durante un año seguido los fines de semana, emprender, alcanzar retos que parecían imposibles o cambiar de país de residencia para realizar una beca.

Cualquier persona que se sienta motivada por algo entenderá esa sensación de logro, bienestar, entusiasmo, etc. que proporciona hacer algo que a uno le gusta.

A este estado le llama “fluir” el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi. Según este autor, cuando una persona está en este estado entiende su trabajo como una diversión en el que disfruta sin tener sensación de esfuerzo.

Las personas que están en estado de flujo:

  • Hacen las cosas porque les parecen divertidas.
  • Se centran en cómo hacer las cosas, en vez de en qué deben hacer.
  • Tienen claras las metas intermedias.
  • Saben encontrar un equilibrio entre las dificultades y sus habilidades.
  • No tienen miedo al fracaso.
  • Se olvidan del tiempo, etc.

Cuando somos niños, podemos estar en este estado varias veces al día mientras jugamos, dibujamos, observamos, etc. Cuando nos vamos haciendo mayores, el estado de flujo suele darse raras veces y coincide, normalmente, con algún hobby como la cocina, la construcción de maquetas, jardinería, etc.

Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrarnos con niños aburridos y desmotivados. Niños apáticos con poca energía, niños que se aburren si están solos, niños que buscan el sofá para estar tumbados viendo la TV o jugando con la tablet.

Hay padres y docentes que encuentran en la falta de motivación de sus hijos/alumnos un gran problema y no saben cuáles son las mejores estrategias para “activar” a los niños.

Tal vez la primera pregunta qué debemos hacernos los adultos, los docentes, es si nosotros somos capaces de generar motivación en nuestra vida y en qué medida favorecemos la desmotivación en la vida de los niños.

Al igual que hay niños que se aburren, hay adultos no saben disfrutar en su trabajo, con su pareja, amigos y lo más importante: solos. Hay docentes “quemados”, hastiados de su labor mal pagada, poco reconocida y amable muchas veces.

Los niños aprenden a través del modelo que les mostramos del mundo, por lo que la primera cuestión es cuál es nuestro nivel de motivación interna y qué transmitimos.

La segunda cuestión, es entender que la motivación no es algo externo que podamos crear. La motivación es interna a las personas por lo que el modelo clásico de “palo y zanahoria” no sirve para hacer que los niños aprendan.

Si queremos que nuestros hijos o alumnos estén motivados, debemos saber que el castigo o la recompensa puede funcionar a corto plazo pero es ineficaz a la larga. Pensemos, por ejemplo, si en nuestro trabajo nos suben el salario pero no estamos satisfechos con la labor que realizamos. A la larga, buscaremos algo que internamente nos llene pese a que pueda estar peor pagado.

La tercera cuestión, es que la motivación requiere un contexto emocional favorable. Esto está relacionado con aspectos como la regulación emocional, la empatía, una comunicación eficaz, la estimulación de la curiosidad, un entorno creativo, etc. Podemos crear contexto enriquecidos que estimulen las ganas de aprender.

Os facilitamos 3 ideas extraídas del libro “La sorprendente verdad de qué nos motiva” de Daniel Pink que pueden servir para motivar a los niños:

  1. Dar responsabilidades: A los niños les estimula tener obligaciones con las que puedan obtener reconocimiento y ayudar a los otros. Tener responsabilidades, además, activa aspectos de la motivación como el compromiso y el afán de logro. Las responsabilidades no se deben incentivar con dinero o dar algo a cambio porque dejarían de tener su propósito inicial y el niño asociaría hacer algo con ganar algo.
  2. Elogiar… de manera adecuada: El elogio es una gran recompensa emocional pero sí se hace de manera adecuada. Hay docentes y padres que creen que fortalecen la autoestima del niño si simplemente halagan. La manera correcta de halagar según la psicóloga Carol Dweck es:

Halagar el esfuerzo y la estrategia, no la inteligencia. Recompensar la inteligencia hace que los niños escojan los retos que vayan a ser más fáciles para evitar parecer tontos.

Hacer elogios concretos. No hablar de manera general, comunicar con concreción qué hecho o actitud se está elogiando.

Halagar en privado.

Solo halagar cuando existe un buen motivo para ello. Si el halago forma parte de la motivación externa (te halago porque has hecho esto “si/entonces”) no se estará recompensando el aprendizaje.

3. Ayudar a los niños a tener una visión global: Ayuda a que tus alumnos o hijos entiendan el sentido de lo que hacen y puedan responder a la pregunta ¿por qué estoy aprendiendo esto?. Refuerza el aprendizaje con tareas prácticas que tengan sentido con lo que están estudiando. Si estudian historia, pide que la lección la apliquen a algo que esté ocurriendo actualmente.

9 Ilustraciones que explican cómo han cambiado los niños de hoy

25 Abr

VÍA genial.guru

A lo mejor, somos la última generación de personas que recordarán su infancia sin Internet y teléfonos móviles. Los niños de hoy tienen pensamientos, valores y actividades totalmente distintos. Y no es su culpa.

Genial.guru te propone ver cuánto ha cambiado nuestra infancia, aunque parezca que fue «ayer».

LA ALFATECA, LA BIBLIOMOVIL Y/O LA BIBLIOCOLE DEL ALFARES YA ESTÁ EN MARCHA

24 Abr

Si quieres saber qué actividades tuvieron lugar el viernes en relación con el Día del Libro pincha en  NOVEDADES DEL BLOG C.E.I.P ALFARES

7 libros para hablar de emociones (y emocionarnos)

23 Abr

sindeberes.com

emociones

Hoy volvemos a tener a nuestra maravillosa colaboradora Lara de El Bosque de La Maga Colibrí, que nos trae un post precioso de verdad. Y muy útil para estos dias pre-vacacionales. 

Es cierto: la educación emocional se ha puesto de moda. Nos parece importante, y lo es, que los niños aprendan a reconocer sus emociones y a expresarlas. Queremos ayudarles en este camino y buscamos materiales que nos faciliten la tarea. En este momento, las estanterías de las librerías están llenas de libros que definen, clasifican, etiquetan todos los estados emocionales que podamos imaginar. El mundo editorial ha encontrado un nuevo campo y lo está explotando. Y eso en sí mismo no está ni bien, ni mal. Pero a mí me plantea, como especialista y como educadora, un montón de preguntas: ¿Acaso la literatura, la buena literatura, no habla de la vida, y por tanto, de las emociones y su gestión? ¿No es mejor aprender sobre la propia experiencia real de un sentimiento, aunque sea a través de una situación dentro de la ficción, que a partir de una definición o de una etiqueta?

En cualquier caso, y mientras encuentro respuestas a estas y muchas otras cuestiones que rondan mi cabeza últimamente, no quiero dejar de recomendaros unos cuantos libros de calidad literaria incontestable y que abordan temas no siempre fáciles de tratar con los niños, pero siempre necesarios. Comunicación emocional directa y real. Y si no me creéis, corred a vuestra biblioteca o librería más cercana y haced la prueba. nana-viejaNANA VIEJA
Texto de Margaret Wild; ilustraciones de Ron Brooks. Ediciones Ekaré.

Nana vieja y su nieta viven juntas desde siempre. Lo comparten todo: tiempo, tareas y cariño. Hasta que una mañana Nana Vieja no se encuentra bien y entiende que ha llegado el momento de hacer los preparativos, dejarlo todo en orden y despedirse. Junto a su nieta, da un largo paseo para recordar la importancia de la belleza y los pequeños detalles que nos llenan y nos hacen felices.

Un libro con ilustraciones evocadoras y delicadas sobre el ciclo de la vida y la pérdida de los seres queridos.

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BUH. LECCIONES DE VUELO

Guión e ilustraciones de Andy Runton. Editorial Thule.

Los cómics de Buh son perfectos para comunicarse emocionalmente. Ilustraciones perfectamente secuenciadas, diálogos en forma de imagen que cada uno interpreta a su manera. Historias sencillas pero llenas de significado, que profundizan en todos los aspectos de la amistad y la vida.

De los cinco títulos publicados por la editorial Thule nos gusta especialmente éste, que habla entre otras cosas de la relación entre iguales, los miedos, los prejuicios, la ruptura de estereotipos, los retos, la autoestima…

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TODOS SUS PATITOS
Texto de Julia Friese; ilustraciones de Christian Duda. Editorial Lóguez

Esta es una historia sobre la familia. No sobre la familia en la que uno nace, sino aquella que elegimos, o la que nos elige a nosotros. Es también una historia sobre la búsqueda de la identidad, sobre la amistad, el respeto, el amor, el placer de la crianza y la muerte. Una narración conmovedora, alejada de los tópicos y la sensiblería, llena de verdad y de literatura.

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LA PUERTA
Texto e ilustraciones de Michel Van Zeveren. Editorial Corimbo.

La relación con nuestro propio cuerpo no siempre es fácil. Menos aún frente a los demás. Se mezclan el pudor, la inseguridad, la vergüenza, la vanidad… aprendidas socialmente o reproducidas sin darnos cuenta.
Esta pequeña historia de una cerdita que busca intimidad en el baño –y que nadie en su familia parece tener en cuenta- nos propone una reflexión sobre la necesidad de espacio personal, el respeto y la importancia de comunicar nuestros sentimientos.

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MUNDO CRUEL
Textos de Ellen Duthie; ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Wonder Ponder

Con frecuencia intentamos esconderles a los niños la crueldad del mundo. Preferimos creer que han nacido en un entorno amable, ignorar que todos somos crueles en un momento o en otro, infancia incluida. Sin embargo, sobreprotegerlos a veces es lo mismo que dejarles sin recursos para enfrentarse a lo más oscuro de la vida.
Esta propuesta filosófica viene presentada en un formato peculiar: una caja con láminas ilustradas acompañadas de preguntas, que dan mucho que pensar. Ilustraciones que nos plantean situaciones crueles: con nosotros mismos, con otros, con los animales, con la sociedad.   Emoción y conversaciones interesantes aseguradas.

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LA NOCHE ESTRELLADA

La niña protagonista de este libro se siente sola, aislada. No le resulta fácil comunicarse con sus padres ni con sus compañeros de escuela. Sólo su imaginación desbocada la pone a salvo de la tristeza y la nostalgia, hasta que aparece su vecino y nuevo compañero de escuela, un niño solitario y melancólico.  Ese encuentro les permitirá compartir su sensibilidad y sus ganas de vivir.
Un libro que refleja los conflictos de identidad en la adolescencia. Una historia sobre la incomunicación no elegida y el deseo de encontrar al receptor que entienda nuestro mensaje.

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 EL ACTOR
Texto de Uday Prakesh; ilustraciones de Simone Rea. Editorial A buen paso.

Decía Chaplin que un cómico es una persona triste. Como lo era Fakir Mohan Sen, el actor cómico más famoso del teatro de la India. Cada una de sus sonrisas nacía de su esfuerzo para acallar la oscuridad y su dolor. Sin embargo, gracias a sus actuaciones, el público aprendía a soñar y a hacer volar la imaginación, a reírse de sus frustraciones y sus miedos.
Este es un libro hermoso y necesario sobre la superación personal, la capacidad de lucha y las ganas de vivir.

 

Educa global, actúa local | Reportajes | MG Magazine

19 Abr

VÍA magazinedigital.com

¿Aprender a trabajar en grupo? ¿Gestionar emociones? ¿Idiomas? ¿Saber cómo funciona el mundo? El debate educativo trata de definir qué nuevas competencias son necesarias para el siglo XXI. Qué habilidades –más allá de las académicas– deberían aprenderse en la escuela. Y la primera de ellas es entender que el mundo ahora es global.

¿Qué es la educación de calidad? Alrededor de esta pregunta debaten organismos internacionales, ministerios, think-tanks, fundaciones, escuelas, universidades, maestros, pedagogos, padres y madres, estudiantes… La respuesta puede tener distintos matices, pero sirva esta definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación (Unesco) como base: “La educación de calidad favorece la creatividad y el conocimiento y asegura la adquisición de las competencias básicas de alfabetización y numéricas, así como las competencias analíticas, de resolución de problemas y otras cognitivas, interpersonales y sociales”.

La siguiente pregunta sería cuáles son las nuevas competencias, las habilidades que se necesitan para el futuro en un presente en que internet ha transformado el acceso a la información. Es una realidad sin vuelta atrás y es una de las causas por las que la Unesco ha publicado el informe Replantear la educación. ¿Hacia un bien común mundial?, donde insta a revisar esta disciplina, a partir de la consideración de que es patrimonio de todos.

Parte del debate busca determinar qué habilidades van a ser necesarias para el futuro. Un futuro caracterizado por sociedades más conectadas que nunca y con un acceso a la información cada vez más extendido, pero, también, con desigualdades cada vez más agudas –a las cuales, denuncia el informe, contribuyen los sistemas educativos, ignorando las necesidades de los desfavorecidos–. Sin olvidar la brutal hipoteca medioambiental del planeta, que ya es una realidad en el cambio climático, y el desfase que existe entre la educación formal y la realidad laboral.

José Antonio Marina cree que ya se hace un esfuerzo para eliminar la brecha entre lo que se aprende y las herramientas para aplicarlo fuera de la escuela, en la vida

Por ello, Irina Bokova, directora general de la Unesco, cree necesaria una educación que enseñe a “aprender a vivir en un mundo bajo presión”. Bokova reivindica una visión humanista de esta disciplina que apueste por “un alfabetismo cultural”, basado en el respeto y la dignidad para todos. En su opinión, el conocimiento de otras culturas y formas de vida es la única forma de conseguir el desarrollo sostenible.

Asimismo, la escolarización y la educación formales son esenciales: “Pero hemos de ampliar el ángulo, promover el aprendizaje a lo largo de la vida”, escribe en el prólogo del informe. Y para ello son imprescindibles las habilidades, tanto conocidas como nuevas. Las primeras: el dominio de asignaturas clave (se citan el lenguaje, los idiomas, el arte, las matemáticas, la ciencia, la geografía, la historia y el civismo). Las escuelas deben contextualizarlas con otros aspectos que para la Unesco son también básicos de la formación: la ya citada perspectiva global del mundo; conocimientos financieros, económicos y de emprendimiento; conocimientos cívicos y de salud y, por supuesto, medioambientales.

En otro informe educativo reciente, El libro blanco sobre la profesión docente, elaborado en España y redactado por un equipo liderado por el filósofo José Antonio Marina, se desgranan otras de las habilidades que el alumno debería aprender en la escuela: “Controlar su propio aprendizaje, planificar, tomar decisiones y alcanzar así la autonomía personal”. Destrezas necesarias para conseguir lo que los autores del informe llaman “éxito escolar”, que va más allá de la pura adquisición de conocimientos. El éxito escolar implica una preparación para la vida fuera de la escuela. Es decir, no bastan nociones de las materias, sino adquirir herramientas para utilizarlas.

Marina y su equipo creen que ya se está realizando un esfuerzo para eliminar la brecha entre lo que se aprende en la escuela y las herramientas necesarias para aplicar lo aprendido. “Muchos grupos de investigación están intentando precisar las ‘destrezas del siglo XXI’”, escriben. Citan a Robert Sternberg, uno de los grandes psicólogos actuales, quien ha hablado de “inteligencia exitosa”: un cóctel que integra la inteligencia analítica, la creativa y la práctica. Por otro lado, Tony Wagner, investigador de la facultad de Educación de Harvard (EE.UU.), señala como destrezas clave el pensamiento crítico, la solución de problemas, la colaboración y el liderazgo. Sin olvidar dos habilidades que en tiempos más frenéticos que nunca han caído algo en desuso: la curiosidad y la imaginación.

En Boston (Massachusetts), el grupo de investigación P21 (Partnership for 21st Century Learning) ha recopilado sus recetas para una educación en la nueva sociedad global. Muy en línea con la Unesco, el P21 –un think-tank que lleva trabajando en este tema desde el 2002– aboga por que los alumnos tengan conocimiento de lo que pasa en el mundo, así como nociones de economía, civismo, salud y medio ambiente. La creatividad y, de nuevo, el pensamiento crítico son otras habilidades fundamentales que aprender en las aulas de este siglo. Sin olvidar la capacidad de discernir entre buena y mala información.

Muchos expertos reivindican la importancia de destrezas que son de toda la vida, y otros subrayan que no deben ser sólo prácticas, también emocionales

Magazine ha preguntado sobre las nuevas destrezas a otros expertos. Raúl Santiago Campión, doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Navarra, subraya que es fundamental que los alumnos de hoy desarrollen lo que él llama “una conciencia global” y aprendan a trabajar en colaboración con individuos que representan diversas culturas, religiones y estilos de vida. Para Campión, el aprendizaje en el siglo XXI debería suponer asimismo el manejo con soltura de la producción, síntesis, evaluación e información de distintos temas y fuentes, utilizando para ello las nuevas herramientas que, por otro lado, están en constante transformación.

La resolución de problemas es otra habilidad fundamental. La reivindica Pere Vilaseca, responsable del área de proyecto educativo de la Escola Pia de Catalunya. “Los jóvenes, al acabar la escuela, viven en un mundo complejo, muy diferente al que nos encontramos nosotros”, señala. Por ello, cada vez más, tanto en el colegio como en la universidad, “hay que trabajar la capacidad de pensar y de resolver problemas, aplicándolos a situaciones nuevas y reales. Unas habilidades que tienen mucho que ver con la creatividad y la imaginación”, dice. Asimismo, añade, “hay que aprender a traducir los paradigmas de la ciencia, la historia, la lengua, etcétera, aplicándolos en diferentes campos de la vida”. Y es que para Vilaseca, el conocer, hoy, “ya no es sinónimo de memorizar, y mucho menos de memorizar pasivamente: aprender tiene que ver con pensar, relacionar y cooperar. No se puede desligar de las emociones y la motivación”.

Sin olvidar la ya mencionada autonomía, otra destreza esencial para Cristina Gutiérrez Lestón, directora de La Granja, un centro educativo del Montseny catalán por el que pasan 10.000 niños al año (en estancias cortas). De la autonomía, señala, “deriva la responsabilidad”, que es otra habilidad clave. Sin embargo, la tendencia actual de sobreproteger a los hijos es uno de los obstáculos para desarrollarlas. Por ello, insiste Gutiérrez Lestón, hay que dejar de hacer las cosas en lugar de los hijos y confiar en que son capaces de solucionar sus pequeñas dificultades del día a día.

Esta educadora es asimismo de la opinión de que las destrezas que aprender han de ser tanto prácticas como emocionales. Ser consciente de lo que uno siente es la base para casi todas las habilidades: “Se llama alfabetización emocional y sirve para entrenar la consciencia emocional en los niños”, explica. Y es que a partir de la conciencia de uno mismo, habilidades como la autorregulación y la empatía resultan mucho más sencillas de adquirir. “Una vez sé qué siento, puedo hacer el segundo paso, que es regularlo: es decir, si siento rabia, salgo al patio a correr en vez de insultar a un amigo”, ejemplifica.

La responsabilidad es una habilidad fundamental para Alberto Royo, maestro y autor del recién publicadoContra la nueva educación (editorial Plataforma). Es de la opinión que la escuela debe cultivar unas habilidades que no considera que sean tan diferentes de las de otras épocas. Enumera “la atención, la disciplina, la tenacidad, la aceptación del fracaso y su valoración como un estímulo para la superación”, y cree que “precisamente ­porque existen las nuevas tecnologías”, ejercitar la concentración y la memoria es fundamental.

Por otro lado, Boris Mir, de la Fundació Jaume Bofill, centrada en la transformación de la educación, considera que “las habilidades o competencias son un instrumento, no una finalidad, que irá cambiado en función del proyecto vital de cada persona”. Por ello, a priori, no cree “que haya unas más importantes o permanentes que otras”, aunque tiene clarísimo que la escuela del futuro “debe poner al mismo nivel la formación cognitiva, la emocional y la ética”. Exdirector de un instituto e impulsor del proyecto educativo del Institut-Escola Les Vinyes, Mir considera que “la educación es un bien común y, por tanto, hay que garantizar que todos alcancen las competencias necesarias para la vida”.

Porque si hay algo que puede transformar el mundo, ese algo es la educación. No hay una fuerza de cambio más potente que ella y –aunque no guste a algunos–, una educación pública y de calidad es un derecho, no un privilegio. Además de un indicador del bienestar de un país y de la capacidad de sus líderes en ponerse de acuerdo. Una habilidad que, visto lo visto, parece que aquí todavía no se ha aprendido.

Diez habilidades más necesarias que nunca

Los expertos detectan una brecha entre lo que la mayoría de los estudiantes aprende en la escuela y lo que estos chicos necesitan para salir airosos en sus entornos, tanto comunitarios como laborales. Para reducir esta diferencia, estas son algunas de las destrezas básicas:

1. VISIÓN GLOBAL. En una sociedad hiperconectada, cada vez más mixta, es fundamental tener una visión completa del mundo, más allá del contexto local. Hay que enterrar la idea tradicional de la educación como herramienta para crear una conciencia nacional y apostar por la conciencia global.

2. ECOLOGÍA. En la situación actual de emergencia ecológica, las oportunidades para el desarrollo sostenible son enormes. La escuela debe apostar por la educación medioambiental. No sólo a través de la ética (con asignaturas como la suprimida Educación para la Ciudadanía), sino también desde la ciencia.

3. IDIOMAS. La sociedad globalizada, con intercambios de todo tipo y gran movilidad, hace necesaria una comprensión de otras culturas y un vehículo de comunicación, una lingua franca, que en este momento es el inglés.

4. ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN. Nunca se tuvieron tantos datos tan al alcance. Por ello, el reto es convertirlos en información útil: además de la comprensión lectora, hay que conocer las partes de un mensaje, identificar las fuentes fiables y saber qué puntos de vista son incluidos o excluidos.

5. EL PENSAMIENTO CRÍTICO. Muy ligado al anterior. Según la Unesco, la capacidad para procesar críticamente la información, aprender a aprender, nunca había sido tan importante. El reto es cómo evaluar la fiabilidad de lo que se lee, cuestionar su autenticidad y precisión y conectar este nuevo conocimiento con lo aprendido.

6. DISCIPLINA. El psicólogo Howard Gardner, en la última formulación de su teoría, habla de “las cinco mentes del futuro”, una de las cuales es la mente disciplinada. Es una vía para otra importante habilidad, la autonomía: aprender las cosas sin depender de los otros.

7. RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS. La adaptabilidad y la resiliencia son competencias sociales y emocionales muy útiles en ambientes de vida y de trabajo cambiantes. La imaginación y la creatividad son también habilidades básicas a la hora de resolver problemas.

8. COMUNICACIÓN. Hoy existen múltiples plataformas para expresarse, pero sigue existiendo un vehículo básico: el lenguaje, con sus distintas facetas (visual, verbal, escrito, de programación…), una herramienta sin la cual no se puede ni pensar ni comunicar.

9. COLABORACIÓN. Aprender a trabajar en grupo es fundamental. Pero no sólo con el grupito cercano y conocido, sino con individuos que representan diversas culturas, religiones y estilos de vida, en un espíritu de respeto mutuo.

10. CURIOSIDAD. Es una habilidad que sirve de catalizador para muchas cosas, tanto para aprender como para emprender. Sin embargo, en tiempos frenéticos, de niños y padres sin tiempo, se está perdiendo a marchas forzadas.

Enseñar matemáticas con Lego – Sindeberes – #hayvidadespuesdelcole

14 Abr

sindeberes.com

mates y lego

¡Qué buena idea para enseñarles a los niños mates con Lego! ¿me ha parecido la bomba!. Lego es un super juguete que sirve para estimular la creatividad de los niños a la vez que su pensamiento lógico.

La profe Alicia Zimmermann no solo lo utiliza como un juguete, también como una ayuda estupenda para desarrollar conocimientos básicos de matemáticas. Las piezas de lego son estupendas para explicar fracciones y otros conceptos matemáticos.

Ella cuenta que tiene una colección de piezas de LEGO para explicar las multiplicaciones. Por ejemplo:

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También cuenta que las fracciones suelen costarle a sus estudiantes. Ha encontrado súper útil que los alumnos experimentaran con las fracciones con objetos tangibles. Los bloques de Lego son perfectos porque se pueden dividir con facilidad y les da a los estudiantes un montón de oportunidades para experimentar.

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Fuente original (www.scholastic.com)

19 Mandamientos de María Montessori para los padres de familia

11 Abr

POR genial.guru, padres-e-hijos

19 Mandamientos de María Montessori para los padres de familia

Se dice que sólo cuatro pedagogos del siglo XX revolucionaron la crianza de los niños. Son el americano John Dewey, el alemán Georg Kerschensteiner, la italiana Maria Montessori y el pedagogo de la entonces Union Soviética, Antón Makarénko.

María Montessori redactó cortos “mandamientos-recordatorio” para los padres de familia. Son sencillos, pero si lo piensas un poco más a fondo, en cada uno de ellos hay gran sabiduría en sólo algúnas palabras. Genial.guru recomienda a los papás y mamás leerlos al menos una vez al año (y ponerlos en práctica) así, lo mas probable es que la relación con sus hijos mejore en calidad y cantidad, además ellos crecerán con una personalidad mejor desarrollada y serán individuos más cercanos a la vida en armonía.

  1. Los niños aprenden de lo que los rodea.
  2. Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar
  3. Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar.
  4. Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  5. Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.
  6. Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.
  7. Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  8. Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa
  9. Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  10. Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente
  11. Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo
  12. Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  13. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está
  14. Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo
  15. Escucha siempre a tu hijo y respondele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario
  16. Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante
  17. Está dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero tambien está dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba
  18. Ayuda al niño a asimiliar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  19. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en tí

16 cosas que he aprendido enseñando | Verne EL PAÍS

8 Abr

Por elpais.com

El profesor español que quedó finalista del Global Teacher Prize nos explica qué cosas ha aprendido de sus alumnos y de su experiencia


 

1. Que debemos hacernos muchas preguntas. Los alumnos me han hecho preguntas maravillosas. Por ejemplo: “¿Por qué tenemos dobleces en las orejas?”. Ellos me han enseñado a admirarme otra vez por lo que nos rodea y a valorar las pequeñas cosas.

2. Que la escuela no es una burbuja. No es solo un lugar donde adquirir conocimientos: en la escuela también se aprende a vivir en sociedad y es el lugar perfecto para ayudar a los padres a educar a sus hijos. Así que el conocimiento es solo una parte: el hacerles conscientes de que somos parte de la sociedad y darles herramientas para ser seres sociales es fundamental.

3. Que debemos sintonizar con el mundo de los niños. No debemos arrastrar a los niños hasta el mundo de los adultos e intentar que piensen como nosotros, porque todavía no han vivido en la adultez. Sin embargo, los adultos sí hemos sido niños, por lo que, para hacernos entender, nosotros tenemos que hacer el viaje hasta su mundo.

4. Que no se trata de cambiar a los niños sino nuestra perspectiva de ellos. Enmi libro hablo de un alumno al que descubrí escupiendo en el asiento de mi moto como respuesta a una mala nota. Al año siguiente, me tocó ser su tutor, y le pregunté: “¿Qué es lo que más te gusta?”. Me dijo que le gustaba escribir cuentos, así que le pedí que transformara en cuentos las unidades de ciencias, para luego explicarlas a sus compañeros. Finalmente aprobó todo porque su autoestima había aumentado.

5. Que no hay alumnos imposibles. Hay alumnos con los que me ha costado conectar. Curiosamente, son los que más me han enseñado. Creo que muchas veces los abordamos de forma negativa, como reprendiéndoles de antemano: “¿Por qué haces esto?” o “¿Por qué haces aquello?”. Es mejor acercarse de forma positiva: “A ti, ¿qué es lo que te gusta hacer? ¿Qué puedes enseñar a los demás?”.

6. Que podemos cambiar la competitividad por la cooperación. Dedico los primeros días de clase a hablar sobre respeto y cooperación. Abro esas puertas para que ellos las crucen durante el curso. Por lo general, siempre da buenos resultados. En el aula tenemos un programa en el que los alumnos con más facilidades para las distintas materias se convierten en “altruistas”, mientras que quienes tienen más dificultades son “buscadores”. Siempre se ayudan y se animan entre ellos.

7. Que las clases sean divertidas no significa que den malos resultados. Más bien es lo contrario. Pese a que las clases puedan ser divertidas y que hagamos actividades donde participan más de lo normal, es fundamental hablar con los alumnos sobre autoexigencia positiva, sobre la necesidad de que sean exigentes consigo mismos.

8. Que nuestra vida está llena de ideas para las clases. De niño, yo era una persona extremadamente tímida, lo que me trajo algunos problemas. Y no quiero que a mis alumnos les ocurra lo mismo, así que los invito a que se suban encima de las mesas y a que expresen lo que piensan. Si nos detenemos a pensarlo, la expresión oral debería estar más presente en las escuelas, porque es una herramienta que usamos cada día de nuestra vida

9. Que los alumnos deben ir felices a clase. Si un adulto se cansa de su trabajo, tiene la posibilidad de marcharse. Sin embargo, los niños no tienen ese margen de elección, así que debemos esforzarnos en que se sientan cómodos.

10. Que te pueden enseñar muchas cosas que ellos llevan dentro. Por ejemplo, en una escuela con niños poco interesados en los estudios, había un chico que tocaba el cajón flamenco. Le pedí que, un rato antes de cada clase, me enseñara a tocarlo. Los demás alumnos se unieron a sus lecciones y comenzaron a venir al aula con más ganas.

11. Que por encima de la vocación está la actitud. El año previo a la universidad aún no tenía claro a qué dedicarme: que si filología inglesa, que si periodismo, que si filosofía… Al final opté por la primera, por una razón muy sencilla: era la única que podía estudiarse en Zaragoza. Al empezar la carrera, me veía como traductor o intérprete, pero cuando empecé a buscar trabajo me encontré delante de 25 niños, y aquello me encantó. Tuve suerte.

12. Que el humor es necesario en las aulas. Los niños suelen ser felices. Cuando un niño pasa varios días sin reírse, hemos de preguntarnos qué le ocurre, porque no es normal.

13. Que los maestros, los padres y la administración debemos entendernos. La educación es algo que nos incumbe a todos, así que todos albergamos nuestras propias opiniones. Pero debemos trabajar de una manera coordinada. Jamás se conseguirá nada tirando piedras de unos tejados a otros porque, en el fondo, los únicos perjudicados van a ser los niños.

14. Que siento repelús cuando los medios se refieren a mí como “el mejor profesor de España”. Me siento muy afortunado por haber sido finalista en el Global Teacher Prize, pero eso no me convierte en el mejor maestro de España. Hay multitud de maestros que trabajan en la misma dirección y que se merecen el mismo reconocimiento. Los medios de comunicación deberían sacar a la luz esas historias.

15. Que los maestros no debemos olvidar por qué elegimos esta profesión. Cuando una maestra llega por primera vez a una escuela, su rostro, lleno de ilusión, lo ilumina todo. Debemos ser perseverantes, porque en esta profesión hay gente desilusionada. Uno de nuestros retos es contagiar a toda esa gente que hace tiempo que perdió la ilusión por esta profesión, mostrándoles todas las cosas maravillosas que podemos hacer.

16. Que todos los niños y niñas tienen algo que todos los seres humanos tenemos: la necesidad de sentirse queridos, el anhelo de sentirse escuchados y el deseo de sentirse útiles. Y que, por encima de todas las metodologías que puedan aparecer, debemos ir a lo básico y construir sin olvidar jamás esos principios.

13 juegos para fomentar la autoestima en el aula | Economía | EL PAÍS

6 Abr

Por economia.elpais.com

Usar un lenguaje positivo y hacer que el alumno se sienta valioso por lo que hace es esencial para su desarrollo

La tendencia a centrarse en lo negativo para corregir es un error.La tendencia a centrarse en lo negativo para corregir es un error.

Cada vez más centros, y profesores a título particular, piden herramientas para trabajar las emociones y la autoestima en el aula, como parte de la formación integral de sus alumnos. Puede ayudar a prevenir males mayores, conflictos, casos de bullying y acoso escolar, en ocasiones con un final dramático. Las educadoras de la escuela infantil Arlequín, en Fuenlabrada (Madrid), han realizado cursos para iniciar un programa de inteligencia emocional este año. “Hacemos asambleas donde decimos si estamos contentos o tristes, enfadados o aburridos; trabajamos la empatía y la asertividad”, enumera la directora, Laura Santana.

La escuela de desarrollo emocional y social Afectiva organiza una extraescolar en el colegio público Francisco Arranz a instancias de la asociación de padres y madres de alumnos (AMPA). “Ha de ser una autoestima ajustada y realista; que sean conscientes de sus cualidades y capacidades, pero también de en qué pueden mejorar, de cuáles son sus limitaciones”, matiza Raquel Burguillo, una de las psicólogas del equipo de Afectiva.

“Lo fundamental es pensar lo que decimos a los demás, lo que nos dicen y lo que sentimos”, dice una psicóloga

“No hace falta hacer cosas muy complicadas, a veces basta con consejos pequeños y cotidianos aplicados de manera constante”, interviene Rocío López, maestra especializada en innovación y directora de comunicación del portal Edúkame.Algo tan básico como reconocer las cualidades de los niños. “Tenemos tendencia a centrarnos en lo negativo, para corregir”. Y no caer en lo que los expertos denominan profecías autocumplidas: “No vas a ser capaz”, “Eres un pesado”… El interpelado, efectivamente, termina por no ser capaz y ser un pesado. “Un buen profesor sabe potenciar la autoestima de sus alumnos elogiando los pequeños progresos y esfuerzos realizados; para ello debe usar un lenguaje positivo, hacer que cada alumno se sienta valioso por lo que es, por lo que siente y por lo que hace”, tercia la psicóloga infantil Sara Tarrés, que ofrece varias recomendaciones más: “Ayudar al desarrollo de aptitudes que el niño tenga, fomentar la comunicación, trabajar hábitos de estudio, huir de las comparaciones y etiquetas, evitar resaltar las cualidades negativas delante de otros niños o adultos, criticar de forma constructiva los trabajos realizados”.

El juego, asegura Tarrés, es “primordial para el desarrollo de la autoestima del niño”. A continuación proponemos algunos.

Infantil

Carteles con autoconceptos. El profesor coloca en distintas partes de la clase carteles con cualidades académicas, sociales o físicas. “Soy simpático”, “Juego muy bien al fútbol”, “Soy listo”. Los carteles son como los de algunas publicidades, con pequeñas pestañas con el teléfono del anunciante en su parte inferior. Los niños corren hacia el cartel que creen que los define mejor, arrancan una de sus pestañas y la pegan en un dibujo de ellos mismos que previamente han realizado.

La silla caliente. Un alumno se sienta en una silla y el resto va pasando por delante diciéndole qué le gusta de él o ella, o qué le hace sentir bien. “Vemos cómo algunos se ruborizan o se sienten incómodos; no están acostumbrados a que les digan cosas positivas”, constatan desde el equipo de Afectiva.

Uno de los trabajos del taller de desarrollo emocional de Afectiva.

Uno de los trabajos del taller de desarrollo emocional de Afectiva.

Juego de las estatuas. Sirve para trabajar las emociones. Mientras suena la música, los niños bailan; cuando para, cada uno debe quedarse quieto, reflejando una emoción en su rostro, y sus compañeros han de adivinar de qué emoción se trata.

Primaria

Reparto de estrellas. Los niños se sientan en el suelo, en círculo. El maestro dice algo positivo de cada uno al tiempo que le entrega una estrella de papel o pegatina. A lo largo de la sesión, cada niño debe decir algo positivo de los compañeros que tiene a ambos lados mientras les entrega una estrella. “Lo fundamental es pensar en lo que decimos a los demás, lo que nos dicen y lo que sentimos”, plantea la psicóloga Sara Tarrés.

Caja del tesoro oculto. El docente esconde un espejo en una caja y explica que dentro hay un tesoro único. “Generaremos así expectativa”, aduce Tarrés. Los alumnos abrirán la caja de uno en uno, sin decir a nadie lo que contiene. Al final, el profesor les pedirá que digan en voz alta qué tesoro han visto, y les preguntará por aquello que ellos creen que los hace únicos y especiales, irrepetibles, maravillosos.

Las gafas positivas. El maestro pedirá a sus alumnos que hagan el gesto de ponerse unas gafas imaginarias y muy especiales, a través de las cuales verán solo lo positivo que hay en el mundo. Cada uno se dibujará en el centro de un folio, indicando su nombre. Estos folios irán pasando de mesa en mesa y los niños, todos con sus gafas positivas colocadas, irán escribiendo cualidades de sus compañeros. “Me ayuda con los deberes” o “Aprende muy rápido”. Es importante que el docente también haga su aportación, firmada. “Estos mensajes alimentarán la confianza del niño a través del reconocimiento de los compañeros y del docente, que es un referente clave en su vida”, sostenía Rocío López en un artículo publicado en la revista Educación 3.0.

Una variante de esta dinámica consiste en que cada niño o niña se cuelga un folio en la espalda con su nombre y el resto escribe cosas buenas de él o ella. Para terminar, todos comparten sus impresiones y emociones en una asamblea.

Juego de mímica. Cada chaval anota cosas que se le dan bien y otras que le gustaría mejorar. A continuación expone, utilizando la mímica, aquello en lo que es bueno, y sus compañeros tendrán que adivinarlo.

Hoy te enseño yo. Actividad que también funciona en secundaria. Se trata de organizar en el aula minitalleres impartidos por los propios alumnos, a los que podrá apuntarse el resto de la clase. Los pequeños profesores diseñarán sus talleres en función de sus propios intereses, mostrando, por ejemplo, cómo hacer un truco de magia, cómo dar muchos toques con el balón sin que caiga el suelo, cuánto saben sobre Star Wars o cómo programar un videojuego.

Secundaria

Hay una carta para ti. Cada alumno escribe tres virtudes y tres defectos que crea tener en una hoja de papel, que guardará en un sobre. El sobre irá pasando por todos los compañeros, que habrán de sumar otras tres cualidades, pero no defectos. Cada alumno leerá todo lo bueno que los demás piensan de él. “El objetivo es que lleguen a entender que todos somos distintos y, si bien todos tenemos defectos, también tenemos muchas cualidades que el resto aprecia”, argumenta Tarrés.

Anuncios de contactos. A la entrada del aula se coloca un folio con dos columnas: en la primera, cada alumno indicará qué puede ofrecer a los demás (enseñar matemáticas, coger las cosas de los armarios más altos); en la segunda escribirá sus necesidades, o qué le gustaría aprender de sus compañeros (clases de dibujo, apoyo en ciencias). “Descubrimos a nuestros alumnos cualidades y capacidades de sí mismos que desconocían o creían no tener, y reforzamos su vínculo con compañeros y maestro, favoreciendo su inclusión dentro del grupo”, dice López.

Véndete. Los chicos y chicas habrán de inventarse un anuncio para venderse a ellos mismos, lo que les supondrá reflexionar sobre sus cosas buenas, para que los demás los compren. Lo expondrán delante de sus compañeros.

¡Fuera etiquetas! La dinámica permite reflexionar sobre las etiquetas, buenas y malas, que vienen impuestas desde el exterior y que nos condicionan. Vago, torpe, desordenado, guapo, empollón. El alumno las escribe en pegatinas blancas y se las va pegando por el cuerpo. Tras una puesta en común en asamblea, decide con cuáles se queda y se quita las que no quiere. “Les ayuda a entender que vale, me han puesto etiquetas y las he aceptado, pero tengo el poder de cambiarlas o quitármelas”, indica el equipo de Afectiva.

Comunidad educativa

Buzón de sugerencias. Que los conflictos no se queden cociéndose en silencio, que los problemas salgan a la luz y se hablen resulta fundamental para detectar a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, casos de baja autoestima, bullying o acoso escolar. Desde este convencimiento, el equipo de Afectiva propone un buzón de sugerencias, para todo el centro o por aula, donde los alumnos puedan comunicarse, escribir sus quejas, expresarse sobre lo que les gusta y lo que no de su grupo o de su centro.

10 películas imprescindibles para una educación alternativa

6 Abr

Por

Quizá somos más conscientes que nunca de que el sector educativo necesita renovarse y encontrar nuevos caminos para acercarse a unos alumnos sumergidos en las nuevas tecnologías y en el ritmo de vida vertiginoso de una sociedad constantemente cambiante. De que, tal vez, aquello que considerábamos tan importante quizá no lo es tanto, y de que tenemos que empezar a poner nuestro centro de atención en temas como el crecimiento personal o emocional de los más pequeños. ¿No crees?

Educacion alternativa | TichingTe proponemos 10 documentales indispensables para reflexionar sobre el papel del profesorado y la educación en la evolución personal y académica de las personas, presentando enfoques y métodos de enseñanza alternativos, tan sorprendentes como inspiradores. ¡Toma nota!

Cámaras, luces y… ¡a aprender!

  1.  La educación prohibida:Una película sobre la educación centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje”, así se define este documental independiente de Argentina financiado colectivamente. Podrás descubrir geniales experiencias educativas no convencionales realizadas en 8 países de Iberoamérica.
  2. Entre Maestros: ¿Y si nos planteásemos como objetivo de la educación lograr empoderar a los estudiantes desde el autoconocimiento? Un documental sobre adolescentes desmotivados por el sistema educativo que durante doce días asistirán a unas clases totalmente diferentes. Un relato inspirador basado en el libro “Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza”, de Carlos González.
  3. Enséñame pero bonito: ¿El modelo tradicional de aprendizaje está obsoleto? El documental Enséñame pero bonito muestra experiencias educativas alternativas que modificarán tu visión sobre el mundo educativo y la renovación pedagógica. ¡Debate y reflexión asegurados!
  4. Alphabet: “Lo que debes a un niño es felicidad” dice esta producción de Erwin Wagenhofer sobre el sistema educativo actual y las capacidades de los niños entorno a la creatividad y al pensamiento autónomo. No dejes escapar este audiovisual sobre los desafíos de la educación de hoy.
  5. Ser y tener: Con guión y dirección de Nicolas Philibert, este documental de 2002 muestra el día día de un aula muy especial a lo largo de un curso escolar. Alumnos entre los 4 y los 10 años aprenden conjuntamente en una misma clase, bajo la tutoría de un solo profesor.
  6. Cuando siento que ya sé: Producción independiente del Brasil titulada Quando sinto que já sei, una revisión de los papeles del amor, el diálogo y la libertad de aprendizaje dentro de los paradigmas educativos más tradicionales y sus pertinentes conflictos.
  7. Imagine Elephants: Un webdoc producido por la asociación Samthing Visual y dirigido por Elena Cruces que recoge experiencias sobre el juego y la infancia. ¡Una investigación con más de treinta profesionales de diferentes ámbitos, de gira por quince ciudades españolas!
  8. Solo es el principio: ¿Filosofía para niños? Peques de entre 3 y 4 años reflexionan ante la cámara sobre temas como el amor, la libertad o la muerte. Una oportunidad fantástica para comprobar la importancia y los buenos resultados de enseñar a pensar ya desde muy pequeños.
  9. Esperando a Superman: Davis Guggenheim dirigió este documental sobre educación estadounidense estrenado en 2010. Escuelas públicas y privadas, buenos y malos docentes, autoridades y familiares, todo ello en una visión plural sobre el sector educativo. ¡No te la pierdas!
  10. Educación emocional: Un documental rodado en el colegio Sagrada Familia de Gavà, en Barcelona, que nos muestra la rutina de una clase y el papel de una maestra volcada en el desarrollo emocional de sus alumnos. Inspiración y buenas ideas sin parar.

Y si te has quedado con ganas de averiguar más sobre formas de educación alternativa, te recomendamos también echar un vistazo a un proyecto que aún está en fase de creación pero que promete ser bastante interesante: Esto no es una escuela.  Ocho países, dos bicicletas plegables, una familia y la búsqueda de escuelas donde aprender sea sinónimo de placer… ¿Te lo vas a perder? ¡Tú también puedes ayudar a que este documental sea posible!

¿Qué te han parecido las propuestas, conocías ya alguno de estos proyectos? Esperamos que te inspiren a llevarlas a la práctica en tu aula. ¡Juntos mejoramos la educación!

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