Colegios con corazón

24 May

VÍA elmundo.es

Suena el despertador. Son las siete de la mañana. De nuevo lunes, de nuevo las prisas. En casa de los padres de María y Pablo los últimos pitidos del contestador se unen a las voces altas que desde primera hora de la mañana dejan claro que no hay tiempo para nada. Hay que asearse y vestirse rápido, desayunar rápido, coger algo de almuerzo rápido y salir rápidamente hacia el colegio para que los papás no lleguen tarde al trabajo. Todo es rápido. Siempre es rápido.

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Y, en el colegio, más de lo mismo. Materia tras materia, con un sinfín de deberes y con la agenda escolar siempre pendiente del próximo examen y con los dedos cruzados para que no coincida con el campeonato de fútbol, la exhibición de baile o la visita al dentista. Así es el día a día de miles de niños y miles de padres, eso en el mejor de los casos, claro está. Y es que aún peor sería que los papás no tuvieran trabajo o que los niños no tuvieran papás que les llevaran a golpe de reloj.

Gestionar las emociones

Tenemos alumnos con una elevada formación en contenidos académicos pero que no saben cómo gestionar sus emociones, en su gran mayoría tienen las necesidades cubiertas y nadie les ha invitado a reflexionar, a pensar más allá, a ponerse en la piel del otro, más bien se fomenta la competitividad“. Quien habla es Carolina Benedito, jefe de estudios de Secundaria del centro educativo Ramiro Izquierdo de Castellón, uno de los cientos de colegios de la Comunidad Valenciana y del resto de España que están tomando conciencia de la necesidad de fomentar la reflexión y la educación en valores para conseguir una educación de excelencia.

“Nuestro centro no es para nada conflictivo, todo lo contrario, pero se percibe esa mayor agresividad por parte de los alumnos, esa competencia que se traslada a todos los ámbitos y, sobre todo, esa prisa que prima en todas las acciones cotidianas de los niños y la falta de reflexión y de empatía con todo lo que ocurre a su alrededor“, explica María Jesús Meseguer, también docente del centro Ramiro Izquierdo de Castellón.

Ambas son sólo dos ejemplos de los muchos que florecen en centros educativos de toda índole, públicos y privados. Maestros y profesores que se empeñan en llevar la contraria con ejemplos diarios a las críticas que en los últimos años se vierten contra los profesionales de la educación al calor de los efectos de una crisis económica que saca, en demasiadas ocasiones, lo peor de uno mismo.

Congreso de Excelencia

“Queríamos aportar algo nuevo, como muchísimos otros compañeros, y le comentamos al director del centro la posibilidad de asistir al Congreso de la Excelencia en Educación que se celebraba en Madrid”, explica Benedito. “El director nos apoyó en todo, y en eso estamos trabajando el conjunto del colegio,en educar en contenidos, pero también en conciencia y en corazón“, apunta la jefe de estudios de Secundaria.

De este modo, siguiendo los valores de consciencia y compromiso, los alumnos de 3 a 16 años del colegio Ramiro Izquierdo de Castellón se unieron también en la colaboración de un gran proyecto solidario basado en el cuento Tú también puedesde la escritora Anna Llauradó. Como el petirrojo que protagoniza esta historia, cada alumno ha participado, gota a gota, en este proyecto solidario.

La esencia de Tú también puedes se basa en la educación participativa. La comprensión del mundo que les rodea es clave para que los niños aprendan y conozcan que las desigualdades se pueden cambiar. “A través de este proyecto, los alumnos han contribuido en causas solidarias comprendiendo, sintiendo y conectando con otros niños que se encuentran en situación de desigualdad”, explican las profesoras.

Con un euro al mes, los estudiantes han hecho posible proyectos solidarios. “Obviamente la aportación es totalmente voluntaria y debe provenir del propio niño, que es quien debe renunciar voluntariamente a las chuches o la revista del fin de semana”, recalcan las profesoras. “Elegimos una ONG internacional, Save the Chidren, y otra que tuviera proyectos de ámbito local, en este caso ha sido Cruz Roja, y en el proyecto hemos contado con la participación de muchísimos voluntarios, desde el profesorado, a padres y madres de alumnos que han explicado su experiencia en primera persona como miembros de ONG, a gente externa del centro que ha intentado explicar sus experiencias en situaciones complejas actuales, como el día a día en un campo de refugiados sirios”, indica Benedito.

Vivencias de Bosnia o Lesbos

“Es reconfortante observar cómo se ha volcado todo el mundo, el ciclo de charlas se inició con la Asociación de la Lucha contra las Enfermedades Renales de Castellón (Alcer Castalia), ha sido impresionante conocer a Alicia Moreno Moreno, capitán enfermera que nos contó sus vivencias en acciones bélicas como en Bosnia, Kósovo, Somalia o Afganistán”, narra Benedito. “También fue conmovedor para todos la presencia y las experiencias que nos transmitió un voluntario de Save the Children que ha prestado su ayuda en Lesbos, en el campo de refugiados de Moria con los niños, que transmitió que las pequeñas acciones que hacemos tienen grandes resultados y cómo no, de nuevo, la suerte que tenemos de vivir aquí y agradecer lo que tenemos”, añade la jefe de estudios de Secundaria.

La reflexión es uno de los grandes pilares del proyecto. En este campo ha sido crucial las sesiones de mindfulness que ha impartido en todos los clases de 3 a 16 años la profesora del centro Lidón Blanch. Pero, ¿qué es el mindfulness? “Es la concentración de la atención y la conciencia plena, es prestar atención a lo que ocurre aquí y ahora, dentro y fuera de mí para poder elegir mi conducta”, explica Blanch.

Díficil de entender qué es mindfulness para un niño de 3 años pero fácil de explicar. “Cerramos los ojos al tope para relajarnos, ponemos las manos en la tripita y te sientes como en casa”, cuenta una niña de Primero de Infantil. “Es no pensar en el patio ni en la ficha de trabajo para ver si estás triste o alegre“, añade otro compañero de mesa.

“Un bosque tranquilo es un libro escrito por Patricia Díaz-Caneja e ilustrado por Marta Navalgar que explica de la mano del hada Atención Plena y de un modo muy sencillo cómo se pueden gestionar las emociones y aprender a ser felices en un mundo demasiado rápido y estimulante“, explica Lidón Blanch.

Las reacciones de los niños han sido diversas y todas interesantísimas, desde los pequeñitos hasta los alumnos de Secundaria, que no se paran a reflexionar y pensar en sí mismos. Las emociones se palpan a flor de piel”, cuenta Blanch.

Rabia, alegría, amor, calma, miedo y tristeza son emociones que entran en las aulas y que conviven día a día con las matemáticas, la historia o el inglés. “Los docentes también tenemos la llave para intentar enseñar a los niños cómo educar las emociones, cómo rebajar la creciente agresividad y falta de empatía, y no sólo enseñar contenidos académicos, resalta Lidón Blanch. Una educación con corazón

Teléfonos y primeras comuniones: ¿debe tener móvil un niño de 10 años?

22 May

Vía tecnologia.elpais

El autor advierte de los riesgos de regalar un móvil a un niño sin ayudarle a comprender los problemas que puede provocar su uso

La edad media de comienzo de uso de móvil debería ser 14 años, dicen los expertos.

Estamos en el mes de mayo, que es el mes de las primeras comuniones, y todas las familias católicas que tienen hijos en 4º de Primaria (de 9-10 años) se preguntan qué regalarles a sus hijos en tan señalado acontecimiento.

Antes, hace mucho (como se puede ver estos días, en una campaña publicitaria de unos grandes almacenes), el regalo rey de la primera comunión era la bicicleta. Seguro que todos tenemos, en nuestros álbumes de fotos, alguna de un niño o de una niña, de unos 7 años (porque antes se hacía a esa edad), vestidos de primera comunión y pletóricos de contento con una flamante bici nueva al lado.

Ahora, si hiciéramos una rápida encuesta entre esos niños que están “en capilla”, terminando su catequesis y muy emocionados (no tanto por el acto religioso, sino sobre todo por el evento social y los regalos que conlleva), seguramente ganaría por goleada el móvil. Y, ante la presión de los niños y las ganas de complacerles, el debate no es si regalárselo o no, sino quién se lo regala y cuál le conviene más.

Y este debate no sólo afecta a las familias católicas, sino que se extiende a todas. Porque, con independencia de que haya primeras comuniones por medio, el efecto mimético se impone y ningún niño o niña quiere dejar de tener un móvil, si ve que “todos sus amigos y amigas lo tienen”, que es el típico argumento que utilizan para ejercer una presión -literalmente insoportable- ante sus sufridos progenitores.

Muchos expertos recomiendan no dar a los hijos un móvil inteligente (con acceso a Internet) hasta los 14 años. Pero me parece que ésa no es una postura realista. Otros hemos logrado aguantar hasta los 12 años, con ocasión del paso de Primaria a Secundaria, como si se tratara de un rito iniciático a la pubertad. Pero es cierto que el deseo y la presión de los hijos para tenerlo se adelanta cada vez más.

¿Debe tener móvil un niño de 10 años? Depende. Me atrevería a decir que, en general, no. Pero siempre habrá un padre o madre que diga que es necesario, para poder avisarle o tenerle localizado ante cualquier incidencia familiar, en un mundo en el que la conciliación es poco menos que un ejercicio de malabarismo. No obstante, la excepción confirmaría la regla de que, en principio, un niño de 10 años no necesita un móvil.

Muchos expertos recomiendan no dar a los hijos un móvil con acceso a Internet hasta los 14 años

Y no necesita un móvil, precisamente, porque no tiene un problema de movilidad. Es decir, un niño o niña de 10 años suele estar en casa o en el colegio, o en casa de algún amigo o en el patio de casa o en un parque cercano. No necesita estar permanentemente localizable, porque está permanentemente localizado. Y puede utilizar otros dispositivos digitales para jugar (tableta, consola u ordenador).

Por lo tanto, la pregunta no es si un niño de 10 años debe tener un móvil, sino a qué servicios puede acceder desde el móvil (básicamente, aplicaciones de redes sociales y mensajería, como Whatsapp y Snapchat, que es por lo que lo quieren) y si están preparados para ellas o si pueden resultar perjudiciales para sus estudios y para su desarrollo personal.

Los riesgos

No se trata de ser alarmistas, sino de informar sobre los riesgos que existen para los menores en las redes sociales y que de vez en cuando aparecen en las noticias; como la que recientemente nos sobresaltaba de que en Reino Unido hay niños de apenas siete años que ya utilizan las redes sociales para hacer sexting (compartir mensajes, fotografías e, incluso, vídeos de contenido sexual).

Pero no hay que irse tan lejos. Basta con hacer una búsqueda en el buscador de elpais.com (la lupa de la esquina derecha) introduciendo las palabras “internet” y “menores” para darse cuenta de los riesgos. El mayor de todos ellos, en gravedad y número de noticias, es el llamado groomingsextorsión que cometen algunos adultos haciéndose pasar por chicos de su edad para luego coaccionarles.

Más frecuente, desgraciadamente, entre los menores de edad, es el ciberacoso, en el que las burlas, insultos y amenazas de unos menores a otros ya no se limitan al colegio y al horario escolar, sino que se extienden a las redes sociales durante todo el día. Los padres temen que su hijo pueda ser una víctima, pero pocos piensan en que, a lo peor, su hijo puede ser un ciberacosador.

Por otra parte, hay un riesgo que no tiene que ver con ser víctima de un delito, sino con su desarrollo personal (físico y psicológico, individual y social) y es la excesiva dependencia del móvil, que puede terminar en un trastorno grave o adicción, pero que mucho antes ya resulta preocupante, porque denota una falta de autocontrol y auto-organización del tiempo y de las tareas que debe hacer, de estudio y de ocio.

En este sentido, también ha sido muy impactante una reciente campaña en EE UU, en la que se dice que “los niños pasan menos tiempo al aire libre que los presos”, consumiendo la mayor parte de su ocio pegados a una o varias pantallas.

Catecismo digital

Desde el punto de vista legal, el Reglamento de Protección de Datos dice (art. 13) que el tratamiento de datos de los menores de 14 años requiere el consentimiento de sus padres, pero la realidad es que son pocas las redes sociales y los servicios de mensajería que verifican la edad de sus usuarios y son pocos, también hay que decirlo, los padres que se preocupan por lo que hacen sus hijos con los móviles.

Por eso, antes de regalarle un móvil a un niño o una niña de 10 años por su primera comunión, convendría hacer una especie de preparación o de “catequesis digital” o negociar con ellos un contrato o unos “Términos y Condiciones de Uso”, como el acuerdo que propone la @policia por un buen uso del móvil, tablet y ordenador, o lasreglas que una madre estadounidense redactó y se hicieron virales en internet.Los 'diez mandamientos' del móvil para los niños, según el autor.

Ese Manual del Usuario o “Catecismo Digital” no sería de aspectos tecnológicos, pues para ese fin ya están las instrucciones del fabricante del móvil y, sobre todo, el uso intuitivo de los llamados “nativos digitales”. Se referirá más bien a cómo usar el móvil, con respeto a uno mismo (la intimidad personal y familiar) y a los demás (compañeros y profesores) y a cuándo usarlo (fomentando el autocontrol).

Control parental

Por supuesto, ahí no acaba la cosa, sino que empieza; porque habrá que hacer un seguimiento del cumplimiento del contrato o acuerdo, o de las reglas o los términos y condiciones de uso del móvil, y aplicar las consecuencias que se hayan previsto para los incumplimientos, que los habrá. Todo ello en ejercicio del derecho y deber de la patria potestad sobre los menores, que también se extiende al entorno digital.

Porque, en efecto, según el Código Civil (art. 154), los hijos no emancipados están bajo la patria potestad de sus progenitores, que la ejercerán siempre en interés de aquéllos, con respeto a sus derechos (incluida su privacidad) y a su integridad física y mental; y que comprende los deberes y facultades de: “velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral”…

Mucho se ha escrito sobre la dificultad que tienen los padres de velar por sus hijos en internet, respetando al mismo tiempo su progresivo derecho a la intimidad, pero una reciente sentencia del Tribunal Supremo, afirma que no puede el ordenamiento hacer descansar en los padres unas obligaciones de velar por sus hijos menores y, al mismo tiempo, desposeerles de toda capacidad de control.

Ahora bien, ello no autoriza a los padres a monitorizar o espiar, sin el conocimiento y consentimiento de sus hijos, toda su actividad digital, instalando aplicaciones de “control parental” muy intrusivas, que, además, desde el punto de vista educativo no fomentan su autocontrol y responsabilidad. El mejor control parental no es el tecnológico, sino la educación, la confianza y la comunicación desde pequeños.

Borja Adsuara Varela es profesor y abogado, experto en derecho y estrategia digital. Ha sido director general para el Desarrollo de la Sociedad de la Información y de Red.es.

Centro Cívico Tejar del Mellizo INFORMA DE ACTIVIDADES

13 May

Desde el Centro Cívico Tejar del Mellizo les recordamos algunas actividades previstas en los próximos días:

1)  VIDEO FÓRUM “LA PROFESORA DE HISTORIA”,  la Asociación Redes nos invita al visionado y posterior coloquio de la película francesa “La profesora de Historia” que nos muestra la energía y la creatividad de una profesora por conseguir la motivación de su alumnado. Jueves 12 de mayo a las 19 horas. Se adjunta cartel.

VIDEO FORUM

2) TITERES “JUANA SIN MIEDO”. El Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla y Alicia Bululú nos invitan a mayores y pequeños a disfrutar de este espectáculo de títeres. Lunes 16 de mayo a las 19 horas. Se adjunta cartel.

jUANA SIN MIEDO

3) EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍAS “AVES DEL PARQUE DE LOS PRÍNCIPES”. Del fotógrafo Agustín Parejo Sánchez, del 25 de abril al 14 de mayo.

4)  EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍAS “FOTÓGRAFOS POR LA LIBERTAD Y LA PAZ”. Fundación Jiménez Becerril, del 16 al 30 de mayo.

Por último, les adjuntamos información con las actividades previstas para mayores de 60 años dentro del Programa Sociocultural “El mayor activo de Sevilla”:

pROGRAMA SOCIOCULTURAL

La próxima actividad será el jueves 19 de mayo en el Parque Salvador Valverde de Torreblanca y consistirá en una jornada de promoción de hábitos saludables entre los mayores de Sevilla a través de actividades deportivas, lúdicas y de información. Tenemos a su disposición plazas limitadas de autobús para facilitarles el traslado a esta actividad, la inscripción se realiza en el mostrador del Centro Cívico. En el documento adjunto tienen más información sobre la actividad.

Esperamos que estas actividades sean de su interés y quedamos a su disposición para aclarar cualquier duda al respecto. Además, les solicitamos la mayor difusión de estas actividades.

Se convoca última asamblea de socios del curso 2015-2016

12 May

AMPA

Buenas tardes, desde el AMPA Raíces se convoca última asamblea de socios del curso 2015-2016 para el próximo martes día 17 de mayo a las 18 h., con el siguiente orden del día:

– Elección de la nueva directiva de la entidad.
– Fiesta de convivencia de fin de curso.
– Ruegos y preguntas.
Se ruega asistencia teniendo en cuenta la importancia de los temas a tratar.
Es el momento para todos aquellos que queráis participar de forma activa formando parte de la directiva del AMPA. Se exponen todos los cargos desde Presidente/a a vocal. Si tienes nuevas ideas y ganas de aportar tu granito de arena presenta tu candidatura.
Saludos
AMPA Raíces.

MENÚS DE MAYO

12 May

MENÚ MAYO CELIACA

MENÚ MAYO SIN LECHE Y SIN TERNERA

MENÚ MAYO

“Vamos con tantas prisas que nos perdemos muchos detalles de nuestros hijos”

11 May

La pedagoga Patricia Díaz-Caneja ha lanzado al mercado editorial ‘Un bosque tranquilo: Mindfulness para niños’ (Editorial Librería Argentina), un libro ilustrado por Marta Navalgar que es una apuesta por incorporar el Mindfulness o atención plena en las familias. En un mundo marcado por las prisas y la fugacidad, un hada explica a los animales del bosque cómo gestionar sus emociones, disfrutar el aquí y ahora y ser felices. En Madresfera Magazine no hemos querido dejar pasar la oportunidad de hablar con Patricia para profundizar más en un concepto, mindfullness, que aún nos sigue sonando a chino.

 patricia diaz-caneja

La primera pregunta es obligada: ¿Cómo explicarías qué es el mindfulness?

Mindfulness es prestar atención, de manera intencionada, al momento presente, al aquí y al ahora, con aceptación, sin juzgar, y con una actitud compasiva.  Es decir, es darnos cuenta de lo que estamos haciendo, de lo que estamos sintiendo, de lo que estamos pensando, en el momento en que todo esto está ocurriendo. Se trata de observar lo que ocurre dentro y fuera de nosotros, aceptando todo lo observado, nos guste o no nos guste. Si yo veo a una persona que no me cae bien, por ejemplo, y estoy presente en mí, me daré cuenta de que pienso “no tengo ganas de ver a tal persona”, pero acepto que tengo ese pensamiento tratando de no juzgarme, por ejemplo, diciéndome a mí mismo “vaya, soy una mala persona porque he pensado tal cosa”. Si yo voy caminando, dando un paseo, y estoy presente en mi, caminaré siendo consciente de mis sensaciones físicas, del aire en la cara, de los árboles que veo, de los sonidos que escucho, de mis emociones; de mis pensamientos. Seguramente me daré cuenta de que cada poco en mis pensamientos aparecen planes, agendas, citas, preocupaciones… cuando me doy cuenta de que estoy pensando en otras cosas diferentes al caminar, no me juzgo por ello, acepto que me he distraído y vuelvo una y otra vez al presente, al caminar en este caso.

Vivimos en un mundo marcado por las prisas y la permanente sensación de falta de tiempo. ¿Está afectando esto a la relación con nuestros hijos?

Definitivamente sí. Tenemos tantas cosas en la cabeza que estamos mucho tiempo en lo que se llama “el piloto automático”, y nos perdemos muchos detalles. Contamos un cuento a nuestros hijos con la cabeza en tal reunión o en tal cita; les peinamos con prisa, sin ser conscientes de la suavidad de su pelo, de su olor, de su color… Les despertamos por la mañana o les acostamos por la noche con cansancio o sin saborear cada instante. Esto es triste, pero hay momentos aún más preocupantes. Por ejemplo, vamos tan rápido que no nos damos cuenta de que nuestro hijo está triste, o de que se ha quedado sin amigos, o de que últimamente ya no habla tanto como antes. Esto afecta a la relación con los hijos, pero además les damos un modelo de relación desconectada que ellos van a incorporar, porque reproducimos el modelo que hemos vivido.

¿Cómo podemos mejorar esas relaciones? ¿Dónde está la clave?

La clave desde mi punto de vista está en pasar de lo que en Mindfulness se llama el modelo HACER al modelo SER. Hacemos cosas, constantemente, y SOMOS poco. SER significa estar presente. Sentirme. Es muy diferente contar un cuento porque lo tengo que hacer, aunque no me esté dando cuenta, que dedicar ese mismo tiempo a contar un cuento ESTANDO en el cuento. No es cuestión de tiempo, aunque así lo creamos. Se tarda lo mismo en contar un cuento planificando la compra, que en contarlo diciéndonos a nosotros mismos: “en los próximos 3 minutos, lo único que voy a hacer, en lo único que voy a pensar, es en contar este cuento a mi hijo. Me voy a centrar en las páginas, en las palabras, en las sensaciones que tengo al sentir a mi hijo a mi lado…”

Y otra clave está en bajar de la mente al cuerpo y al corazón. A mis sensaciones físicas y a mis emociones.   Hacemos demasiado caso a la mente, que tiene su papel, por supuesto, pero muy poco a nuestro corazón y a nuestro cuerpo. Y estos nos dan señales claves y fundamentales que no siempre somos capaces de ver o de escuchar.

un bosque tranquilo

Dices en el libro ‘Un bosque tranquilo’ que la clave del mindfulness es la respiración. ¿Cómo podemos conseguir que los niños, por lo general inquietos y rebosantes de energía, paren unos minutos para respirar?

La respiración es fundamental, porque nos permite parar y además relaja el cuerpo.

Y al contrario de lo que pensamos, no es tan difícil que los niños se paren a respirar. Por ejemplo, cuando estoy con niños, lo primero que hago es tocar un cuenco tibetano y decirles que cuando  suene, vamos a cerrar los ojos, nos vamos a poner las manos en la tripa, y simplemente vamos a respirar y a escucharlo.

También se juega usando priedritas o bolas de papel o de plastilina. Por ejemplo, se cogen 10, y vamos pasando de una en una las piedras de un montón a otro, de modo que al tomar aire cogemos la piedra, y al expulsarlo la dejamos.

Lo que es fundamental para ayudar a introducir el Mindfulness en los niños, es que quien lo facilite practique Mindfulnesstambién mientras lo está enseñando. El adulto ha de aceptar que a lo mejor el niño no respira como él. Que quizás se está moviendo. Que 2 minutos o 1 son suficientes al principio para algunos niños. Si obligamos, si forzamos, si nos enfadamos… no tiene sentido. Esto no es Mindfulness. Si nosotros nos sentimos frustrados porque no ha quedado la meditación como en la foto de las revistas, lo que tenemos que hacer es observar esa emoción, aceptarla, aceptar que ha ocurrido así, y seguir adelante.

¿Es importante empezar a implementar este tipo de hábitos desde pequeños?

Es importante, pero como decía antes, hay que aceptar el ritmo de cada uno y la motivación de cada uno. Y sobre todo, la práctica de los padres es el mejor modelo. No podemos caer en “enseñemos esto a los niños” si nosotros no lo estamos practicando.

“Contamos un cuento a nuestros hijos con la cabeza en tal reunión o en tal cita; les peinamos con prisa, sin ser conscientes de la suavidad de su pelo, de su olor, de su color…”

¿Qué beneficios aporta el mindfulness a quienes lo practican y consiguen establecer unas rutinas diarias?

Los beneficios tanto de la práctica de Mindfulness como de la meditación son enormes, y cuanto más se practica más se descubren. Quizás lo que primero se empieza a notar es que uno está más tranquilo, reacciona menos descontroladamente y responde más de un modo reflexivo y consciente. Uno deja de identificarse con sus pensamientos, con sus emociones o con sus sensaciones, toma distancia y acepta aquello que ocurre con más perspectiva. Se comienza a descubrir un amor enorme hacia uno mismo, porque se desarrolla la autocompasión. Sentir autocompasión implica comprendernos, perdonarnos, aceptarnos. Y cuando comenzamos a sentir esto hacia nosotros mismos, podemos sentirlo hacia los demás. Nos hacemos más flexibles porque aceptamos que no controlamos casi nada de nuestras vidas, dejamos de luchar contra lo que no podemos controlar, y redescubrimos una felicidad que está dentro de nosotros, sin causa justificada aparentemente, que siempre ha estado en nosotros pero que a menudo hemos olvidado. Además, reconocemos ser capaces de prestar más atención, más concentración, aumenta la creatividad. Se disfruta de la vida, desde la serenidad. Esto no quiere decir que uno no se enfade, no sienta tristeza, miedo… ¡por supuesto que los siente! Y no se trata de controlar las emociones, como a menudo se dice, sino de aceptarlas y por tanto comprenderlas y gestionarlas mejor.

En el libro recomiendas una serie de rutinas semanales para implantar el mindfulness en nuestras vidas. ¿Cómo animarías a la gente a llevarlas a cabo?

Animo a llevarlas a cabo desde el “experimento” y el “vamos a ver qué pasa”. Es decir, yo lo propondría como algo lúdico, no obligado, y tampoco buscando unos efectos. Me parece más interesante, y sobre todo más “mindfulness” aplicarlo desde el “vamos a probar esto a ver qué ocurre”. Esto en Mindfulness se llama Mente de principiante, e implica suspender juicios y expectativas, y probar. En definitiva, esto es la vida: ver qué nos trae cada día, con curiosidad y con apertura de mente y de corazón. Y por supuesto, desde la comprensión. Si un día no lo hacemos, está bien, no lo hemos hecho. Se acepta y se continúa. Siempre podemos comenzar a practicar Mindfulness, HOY, AHORA.

Si queremos hacerlo “para” prestar más atención, “para” ser más ordenado, “para” lo que sea, de algún modo ya vamos forzando y condicionando.

LA VIDA SIN DEBERES

9 May

VÍA tiempodehoy.com

Muchos padres piden acabar con las tareas escolares o por lo menos que se regulen, ya que sobrecargana los niños y fomentan los conflictos familiares.

Marta es una niña de 8 años, que empezó a sufrir jaquecas, insomnio, ansiedad, se sentía triste y se hacía la remolona a la hora de ir al colegio. María, su madre, empezó a pensar que tenía todos los síntomas de sufrir acoso escolar y, preocupada, acudió a un psicólogo que descubrió que lo que su hija realmente sufría era un exceso de tareas escolares. Era una niña muy responsable y tener todos los deberes bien hechos y a punto le producía tal ansiedad que le estaba robando el sueño y la salud. Ante la incomprensión del colegio, sus padres decidieron buscar otro centro educativo donde las tareas no le robaran todo el tiempo libre y no supusieran una carga tan difícil de sobrellevar que incluso estaba afectando a su relación y creando tensiones familiares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha venido a darle la razón a esta familia y ha confirmado que el estrés de las tareas escolares desemboca en dolores de cabeza, abdominales y de espalda, y provoca nervios, tensión y tristeza. Y en esto los escolares españoles están a la cabeza. Según la OMS el porcentaje de estudiantes nacionales que sufren estrés por culpa de los deberes es de los más altos de Europa. De hasta el 70% en las chicas de 15 años. Y esa presión, señala la misma OMS, se traduce muchas veces en “un incremento de patologías”, así como de alteración de los “estados de ánimo”.

Ante esta presión, en ocasiones difícil de sobrellevar para los niños, que necesitan realizar otras actividades de esparcimiento que también contribuyen a su desarrollo personal, y para los progenitores, que llegan de trabajar y no disponen de tiempo para ayudarles, o aunque lo tengan prefieren dedicarlo a disfrutar de sus hijos, algunos se rebelan. Hay dos corrientes que luchan por ello: una pide la eliminación total de los deberes y otra su racionalización.

Llamamiento on line

Padres, pedagogos y profesores han creado plataformas y webs en Internet como ¡Basta de deberes!; Sindeberes. #hayvidadespuesdelcole o change.org/los deberes justos, que pretenden promover el cambio desde abajo. Que sea la comunidad educativa, padres y docentes, los que desde cada colegio o instituto libren una batalla por protocolizar los deberes en sus centros. Las redes sociales se han vuelto imprescindibles para el logro de sus objetivos y su visualización social. Uno de los recursos más utilizados es la recogida de firmas vía on line. Una de las propuestas más exitosas de los últimos meses ha sido la planteada por Eva Bailén (@Vabalen) en la plataforma Change.org sobre los “deberes justos” de los estudiantes. Reclama “la racionalización de los deberes en el sistema educativo español” y va dirigida al Ministerio de Educación. Ya tiene recogidas unas 208.000 firmas. En diciembre –entonces tenían 190.000– las presentaron en la sede de todos los partidos políticos de cara a las elecciones. “Nuestro objetivo es que se regule de alguna forma el tema de los deberes escolares, porque lo que no puede ser es que haya tanta libertad de mandar tareas para casa sin ningún tipo de control en cuanto a la calidad y a la cantidad”. Su propia experiencia personal la llevó a tomar esta iniciativa. “Soy ingeniera de Telecomunicaciones y trabajo fuera de casa y cambié de colegio a mis hijos por darles un poco más de calidad de vida, en este que van ahora tienen estipulado el no poner deberes de más de dos asignaturas al día, no es un protocolo, pero por lo menos es algo. El cambio ha sido muy positivo y los niños están más receptivos”.

Otra medida que muchos colegios aplican y que es cuestionable es que los deberes cuenten para nota porque la Lomce establece que la evaluación de los estándares de aprendizaje tiene que hacerse sobre hechos que sean observables, medibles y cuantificables. Según Bailén “un docente no sabe quién ha hecho los deberes: si ha sido el niño, si los ha hecho con ayuda o sin ayuda, o si al final los ha hecho el padre, la madre o el hermano. Calificar algo que no se sabe si ha sido una creación del alumno o no, es bastante cuestionable y poco defendible el hecho de que cuente para nota”. Cansados de luchar contra el sistema establecido, algunos padres buscan centros educativos donde el atiborrar a los niños de tareas no sea la práctica habitual. Y existen, aunque la mayoría son colegios privados, los denominados “de educación alternativa” como los centros Waldorf, Montessori, o las llamadas escuelas libres. Aunque también algunos centros públicos se han atrevido, son tan pocos que constituyen una excepción.

Un cambio en el sistema

“Mi hijo hacía judo desde pequeñito y tuvo que dejarlo porque no podíamos compatibilizarlo, le mandaban deberes y más deberes y estuve a punto de cambiarle de colegio. Luego pensé que iba a perder a sus amigos y que en otro nos íbamos a encontrar más de lo mismo, porque prácticamente están todos por el estilo, al final depende mucho de los profesores que te toquen. No necesitamos cambiar de colegio sino un cambio profundo del sistema educativo. Estamos en otra época y hay que reconocer que esto no funciona”. Es la experiencia de María Cañal, que vive en Oviedo y decidió abrir un blog-magazine donde hubiera expertos en distintos campos: psicólogos, padres, profesores… “Se trata de llegar al mayor número de gente posible e informarnos para poder demandar llegado el caso, porque los padres estamos muy desinformados. No pintamos gran cosa en los colegios…” Y afirma: “Yo estoy en contra de los deberes, no me gusta ser extrema, pero los deberes son una extensión del colegio muy poco motivante y los niños llegan a casa a repetir lo que han hecho allí durante horas. Son unos deberes que solo aportan tensión en casa y que las familias acabemos a grito pelado todas las noches. Muchos padres no puedan ayudar a sus hijos porque no tienen capacidad y la alternativa es gastarse el dinero en clases particulares que generan entre los alumnos unas diferencias brutales. Lo que vemos es que los deberes no están bien planteados, tendrían que ser complementarios, estimulantes, que se aprendiera de ellos y que los niños pudieran hacerlos ellos solos o en grupo”, con sus compañeros.

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), la asociación mayoritaria de padres y madres de España, recibe habitualmente las quejas de las familias por los deberes que el profesorado de las distintas materias encarga diariamente a los menores, y que a muchos crea verdaderos problemas para afrontarlos con éxito. El último estudio de la asociación de padres asegura que tras una jornada en el colegio de siete horas, hay otras dos o tres más de deberes, sin fines de semana libres. Y también reclama una reducción de tareas adaptada a lo que recomiendan los expertos: tres cuartos de hora en los cuatro últimos cursos de primaria y una hora en secundaria.

Sin tiempo para nada

Para Ani Pérez, investigadora en formación de la Universidad Autónoma de Madrid: “Cada vez hay más gente que defiende una racionalización de los deberes, y luego hay otra corriente, en la que me incluyo, que está en contra de que haya deberes en el tiempo libre, no considero que mandar una redacción vaya a ser dañino pero sí creo que al final hay tantas horas de escuela que no hay momentos para socializar. A mi hija, el día que trae deberes a casa se le quitan las ganas de hacer luego otras cosas que normalmente le encantan, y a mí también me gusta que llegue a casa y tenga tiempo de hablar conmigo, que podamos salir a dar un paseo o podamos incluso hacer otras actividades de deberes que le podrían mandar como ir a un museo y que ella pueda decidir a qué quiere dedicar su tiempo libre”.

Hay colegios que en su ideario recogen cuál es su postura frente a los deberes, pero estos son los menos. “Tienen que existir unos criterios a los que tanto el profesorado como las familias puedan atenerse. Por ejemplo, hay familias que dicen que a sus hijos les han castigado sin recreo por no hacer los deberes, ¿hasta qué punto la normativa permite que se les esté quitando a los niños el espacio de juego en una jornada agotadora? O el tema de si afectan a la nota, hay padres que llegan a un acuerdo con los tutores de sus hijos para no hacer deberes porque no están a favor pero la tutora les dice que si no los llevan le bajan la nota dos puntos y ¿eso dónde está escrito? Hay mucha inseguridad y todo queda al arbitrio del profesor que te toque –se queja Pérez– ¿Cuál es la solución a este tema? Yo creo que pasa por que el respeto a la infancia incluya respetar el tiempo para satisfacer sus necesidades y cuestionarnos qué sentido tienen los deberes y si realmente están sirviendo para crear un hábito de estudio, que eso yo no lo veo, o están creando frustración, rechazo a la escuela y mucha desigualdad”.

El problema para esta experta está también en que los profesores tienen que cumplir con el temario establecido. “Muchos profesores entienden que los deberes que mandan no tienen demasiado sentido pero están metidos en esa espiral. Como se trabaja con libros de texto las familias quieren que se terminen y los profesores se sienten presionados. Hace falta reflexionar y mirar a los niños a la cara y pensar: ¿qué sentido tiene esto? y sobre todo escuchar cómo se sienten. Mi hija hay días que llora haciendo los deberes, estoy segura de que si en ese momento estuviera en casa su profesor se daría cuenta del poco sentido que tiene que un niño esté sufriendo por esto… hay que respetarlos como personas, que necesitan sus espacios y sus tiempos”.

Rebelión en Francia

Según la OMS la incidencia de los deberes sobre la salud aumenta a medida que los alumnos crecen. A los 11 años, un 34% de los niños y un 25% de las niñas afirman sentirse presionados por los deberes. A los 13, las chicas (un 55%) pasan por delante de sus compañeros masculinos (un 53%) cuando se les pregunta si las tareas escolares les provocan estrés. A los 15 años, cuando están terminando la educación obligatoria, un 70% de las chicas dicen sentirse angustiadas por los deberes frente al 60% de los chicos. Eso coloca a los españoles, que según la OCDE dedican una media semanal de seis horas y media a hacer trabajos escolares fuera del horario del colegio, como los cuartos más estresados de Europa (por detrás de malteses, escoceses e islandeses). Hace unas semanas, en Francia la Federación de Consejos de Padres de Alumnos convocó una huelga de dos semanas sin deberes para parar lo que ellos consideraron “trabajos forzosos”. Con el lema “Ce soir, pas de devoirs” (“esta noche, sin deberes”) han creado una plataforma que ha servido de ejemplo para otras asociaciones de padres que tampoco ven los deberes con buenos ojos.

La Ceapa comparte la mayor parte de las ideas recogidas en esa plataforma y por eso lanzó un comunicado de prensa de apoyo ante la iniciativa francesa. La asociación denuncia la sobrecarga de deberes escolares. Critica que en los últimos años se haya incrementado el tiempo que los menores dedican en casa a realizar las tareas escolares, lo que demuestra que la escuela no responde adecuadamente a las necesidades educativas. El dato revela en gran medida un fracaso del sistema educativo, que tiene que sobrecargar a niños y niñas de tareas que deberían haber trabajado en la escuela.

UN CORTO

2 May

Me encantan los cortos y a mis hij@s también. Disfrutad con esta historia  de amistad y amor a la naturaleza.

 

3 ideas para motivar a aprender – Inevery Crea

28 Abr

VÍA ineverycrea.net

Diversos estudios en Estados Unidos y Europa muestran que los estudiantes asiáticos son más sobresalientes que compañeros de otras culturas con el mismo cociente intelectual y programas académicos semejantes.

La perseverancia, que depende de factores emocionales, y el esfuerzo son los dos factores que destacan en estos estudiantes que dedican un 40% más de su tiempo en deberes y estudiar que el resto de los estudiantes.

Otras cualidades como la paciencia, la cultura del esfuerzo, el compromiso, la claridad de objetivos, etc. son características propias de la cultura asiática que hace que países como Singapur, Corea del Sur, China, Hong Kong y Japón cuenten con los mejores alumnos de primaria y secundaria en matemáticas.

Estas cualidades forman parte de lo que se llama motivación. La motivación es un proceso psicológico que incita a las personas a actuar de una determinada manera.

La motivación es la fuerza interna que nos lleva a madrugar para correr un domingo, estudiar un posgrado durante un año seguido los fines de semana, emprender, alcanzar retos que parecían imposibles o cambiar de país de residencia para realizar una beca.

Cualquier persona que se sienta motivada por algo entenderá esa sensación de logro, bienestar, entusiasmo, etc. que proporciona hacer algo que a uno le gusta.

A este estado le llama “fluir” el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi. Según este autor, cuando una persona está en este estado entiende su trabajo como una diversión en el que disfruta sin tener sensación de esfuerzo.

Las personas que están en estado de flujo:

  • Hacen las cosas porque les parecen divertidas.
  • Se centran en cómo hacer las cosas, en vez de en qué deben hacer.
  • Tienen claras las metas intermedias.
  • Saben encontrar un equilibrio entre las dificultades y sus habilidades.
  • No tienen miedo al fracaso.
  • Se olvidan del tiempo, etc.

Cuando somos niños, podemos estar en este estado varias veces al día mientras jugamos, dibujamos, observamos, etc. Cuando nos vamos haciendo mayores, el estado de flujo suele darse raras veces y coincide, normalmente, con algún hobby como la cocina, la construcción de maquetas, jardinería, etc.

Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrarnos con niños aburridos y desmotivados. Niños apáticos con poca energía, niños que se aburren si están solos, niños que buscan el sofá para estar tumbados viendo la TV o jugando con la tablet.

Hay padres y docentes que encuentran en la falta de motivación de sus hijos/alumnos un gran problema y no saben cuáles son las mejores estrategias para “activar” a los niños.

Tal vez la primera pregunta qué debemos hacernos los adultos, los docentes, es si nosotros somos capaces de generar motivación en nuestra vida y en qué medida favorecemos la desmotivación en la vida de los niños.

Al igual que hay niños que se aburren, hay adultos no saben disfrutar en su trabajo, con su pareja, amigos y lo más importante: solos. Hay docentes “quemados”, hastiados de su labor mal pagada, poco reconocida y amable muchas veces.

Los niños aprenden a través del modelo que les mostramos del mundo, por lo que la primera cuestión es cuál es nuestro nivel de motivación interna y qué transmitimos.

La segunda cuestión, es entender que la motivación no es algo externo que podamos crear. La motivación es interna a las personas por lo que el modelo clásico de “palo y zanahoria” no sirve para hacer que los niños aprendan.

Si queremos que nuestros hijos o alumnos estén motivados, debemos saber que el castigo o la recompensa puede funcionar a corto plazo pero es ineficaz a la larga. Pensemos, por ejemplo, si en nuestro trabajo nos suben el salario pero no estamos satisfechos con la labor que realizamos. A la larga, buscaremos algo que internamente nos llene pese a que pueda estar peor pagado.

La tercera cuestión, es que la motivación requiere un contexto emocional favorable. Esto está relacionado con aspectos como la regulación emocional, la empatía, una comunicación eficaz, la estimulación de la curiosidad, un entorno creativo, etc. Podemos crear contexto enriquecidos que estimulen las ganas de aprender.

Os facilitamos 3 ideas extraídas del libro “La sorprendente verdad de qué nos motiva” de Daniel Pink que pueden servir para motivar a los niños:

  1. Dar responsabilidades: A los niños les estimula tener obligaciones con las que puedan obtener reconocimiento y ayudar a los otros. Tener responsabilidades, además, activa aspectos de la motivación como el compromiso y el afán de logro. Las responsabilidades no se deben incentivar con dinero o dar algo a cambio porque dejarían de tener su propósito inicial y el niño asociaría hacer algo con ganar algo.
  2. Elogiar… de manera adecuada: El elogio es una gran recompensa emocional pero sí se hace de manera adecuada. Hay docentes y padres que creen que fortalecen la autoestima del niño si simplemente halagan. La manera correcta de halagar según la psicóloga Carol Dweck es:

Halagar el esfuerzo y la estrategia, no la inteligencia. Recompensar la inteligencia hace que los niños escojan los retos que vayan a ser más fáciles para evitar parecer tontos.

Hacer elogios concretos. No hablar de manera general, comunicar con concreción qué hecho o actitud se está elogiando.

Halagar en privado.

Solo halagar cuando existe un buen motivo para ello. Si el halago forma parte de la motivación externa (te halago porque has hecho esto “si/entonces”) no se estará recompensando el aprendizaje.

3. Ayudar a los niños a tener una visión global: Ayuda a que tus alumnos o hijos entiendan el sentido de lo que hacen y puedan responder a la pregunta ¿por qué estoy aprendiendo esto?. Refuerza el aprendizaje con tareas prácticas que tengan sentido con lo que están estudiando. Si estudian historia, pide que la lección la apliquen a algo que esté ocurriendo actualmente.

9 Ilustraciones que explican cómo han cambiado los niños de hoy

25 Abr

VÍA genial.guru

A lo mejor, somos la última generación de personas que recordarán su infancia sin Internet y teléfonos móviles. Los niños de hoy tienen pensamientos, valores y actividades totalmente distintos. Y no es su culpa.

Genial.guru te propone ver cuánto ha cambiado nuestra infancia, aunque parezca que fue «ayer».

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